lunes, 9 de marzo de 2009

Chiche Gelblung: “Me fui de la diez para crecer”


FICHA
“Hola Chiche”
Mitre, AM 790.

Lunes a viernes de 8.30 a 13.

Conducción: Samuel Gelblung.

Con: Marcela Giorgi, Silvia Naishtat, Ariel Tarico, Horacio Pagani, Cristina Wargon y Enrique Márquez.

“Probablemente esté con más ritmo que a la tarde porque el horario te lo exige. Además me lo impongo porque son cuatro horas y tengo una mesa más nutrida”.


El suyo fue “el pase del año”. Tras una década de liderar muy cómodo las tardes, salió a probarse en Mitre y en el horario más competitivo: la segunda mañana. La expectativa pasaba por cuál sería su apuesta en el estilo, pero desde el principio se vio que optó por ser él mismo.
-No cambiaste. Aún cuando se supone que la Diez es más popular que Mitre.
-La radio es un formato en sí mismo, su esencia es acompañar y su ventaja es que la gente sigue haciendo sus cosas mientras te escucha. Soy popular, no un analítico que viene a hacer “bajada de línea”. Trato de hacer un show periodístico, informar y entretener. Esa es mi función.
-Competís en un tono no tan distinto del de González Oro.
-Yo no compito (se ríe).
-La radio sí. No me tomes por ingenuo.
-Sinceramente no lo vivo con drama. Hago lo que sé hacer y la competencia es un dato más. Ser número dos es más difícil. Si vas primero no tenés que cambiar ni demostrar nada.
-¿Cómo fue tu salida de la Diez?
-Tranquila, pacífica. No fue traumática.
-Pasaste de River a Boca o al revés.
-Fue difícil tomar la decisión y comunicarla. Estuve diez años ahí sin problemas, bárbaro y contento. Pero quería crecer. Al principio no me creían, después hubo un poco de puja y se terminó. Fui muy sincero, no me fui por plata sino porque quería otro espacio y Mitre me lo ofrecía.
-Querías el prime time.
-Sí, y la Diez no iba a cambiar porque le iba bien. A la tarde estaba cansado de ganar, ya no había desafío. Precisaba un incentivo. No me banco estar cómodo. Necesito moverme, buscar nuevas alternativas. Aún cuando me tocó ser líder.
-¿Qué cambió con el pase?
-En la producción, nada. La tarde es más exigente porque te obliga al anticipo. Lo difícil de la mañana es que no podés quedarte afuera de nada. Es un diario contra una revista. No hay que hacer notas largas salvo que tengas un personaje de gran interés. Algo que te pasa seis veces por año.
-Fernando Bravo opinó que vos ponías la radio al servicio de tu figura y no al revés.
-El sabe del tema, lo respeto. Pero la frontera entre radio y conductor es lábil. No cambié a ningún panelista de los que estaban con Dady (Brieva). Los servicios informativos son los mismos. Creo que estamos haciendo más Mitre que nunca, y recuperamos una línea popular.
-Que empezó precisamente con Dady.
-Sí, y él hacía su personaje más que yo el mío, se tragaba las eses y todo eso. La mirada es diferente porque soy yo, me parece injusto.
-Lo que pasa es que Fernando Bravo está enojado conmigo porque me llevó a La Red y yo lo dejé porque me llamaron de Radio Continental. Nunca me lo perdonó.
-Encima después desenmascaraste la autopsia del marciano, que él presentaba por Telefé.
-Es increíble que se hayan tomado eso en serio. Si lo llegaba a hacer yo me mataban, se ve que él tiene más impunidad. Nosotros copiamos la autopsia y la hicimos en vivo, Caserta (el director de cámaras) tenía todo pautado y la reprodujimos para demostrar que eso era trucho. Hoy usan ese tape en las universidades de Estados Unidos para ejemplificar cómo debe ser el tratamiento periodístico. Nos costó mucho dinero.
-¿Prejuicios?
-¡Obvio! Infundados, porque ningún conductor se metió tanto en una radio como yo. Repito: no cambié nada. No sé si es prejuicio, envidia o expectativas falsas.
-¿Cómo es eso de que hacés “más Mitre que nunca”?
-Mitre es popular. Transmite a Boca y a River. No es adocenada ni elitista. Tiene que ser masiva, no puede plantear “quiero medir hasta diez y basta”.
-Hay un target que Mitre enarbolaba...
-Pero mirá los tipos que estuvieron en mi horario antes que yo: Dady Brieva, Lalo Mir, Néstor Ibarra... Todos populares o showmen. En ese sentido, como periodista, soy la apuesta más normal de la radio en mucho tiempo. Igual, la reacción de la prensa marca que algo estamos haciendo bien.
-¿Lo decís por lo de Nelson Castro?
-Eso se contó parcialmente. Me llamó y pidió disculpas. Le volví a decir que le ofrecía compartir cartel conmigo. Al otro día le reconoció a Fernando Peña que fui el único que le ofrecí laburo. Le cedía el espacio sin preguntarle a la radio.
-¿Como lo hiciste en su momento con Martinheitz?
-Sí, o con Cacho Fontana. Y después de ese empujón se insertaron en la radio sin mí.
-¿De dónde sacaste que Reutemann es antisemita?
-Tengo un detector de actitudes. Es un tipo al que nunca le hice nada, siempre hablé bien de él y nunca me dio bola. Lole tiene algo. Le pregunté a Cutuli, el hombre que lo lanzó, (y lo digo aunque sé que un muerto no puede desmentirme, pero estaba Romay presente) y me contestó “vos deberías saberlo”. Es raro. Entiendo que no acepte mi forma de ser o mi periodismo, pero ni eso. Me desprecia, me niega, y creo que pasa por el prejuicio.
-Pero si aun tipo lo acusás de eso no tiene cómo defenderse si es falso. ¿Qué va a decir? ¿“Tengo un amigo judío”? Sería peor. No hay vuelta.
-No digo que tenga que defenderse de nada. Digo lo que me parece, tampoco lo acuso. No me parece que yo sea mejor ni peor que muchos de los periodistas con los que habla. Lo conocí en Londres en una carrera y siempre mencioné que me llamaba la atención cuánto sabía de política internacional.
-¿Estás buscando que “salte”?
-Puede tener dos tipos de prejuicios: lo profesional o lo humano. No soy un violador ni me como a los chicos crudos, por lo tanto no se me ocurre qué otro problema puede tener conmigo. Capaz que es por su origen alemán, aunque no me consta que lo tenga. Pero de otra manera no lo entiendo.
-¿Chequeaste si habló con otro judío al aire?
-No, ni me interesa hacer ese trabajo. Sería una enorme debilidad para alguien que está en la política. Si se siente molesto, lo lamento. Pero no me arrepiento de haberlo dicho. Tampoco lo acuso de un delito, tendrá que ver con su conciencia. No es que esté negando el Holocausto, donde murió el 75 por ciento de mi familia.


Gustavo Masutti Llach
Fotos: Daniela Java
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires - Argentina
08 de marzo de 2009

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