martes, 30 de septiembre de 2003

Esteban Charpentier y Marcelo Marengo: "Nos necesitan brutos para dominarnos".

En tiempos en los que la transgresión parece "patrimonio" de los que insultan o sólo hablan de cuestiones sexuales, escatológicas o relacionadas con las drogas o la marginalidad, a Esteban Charpentier y Marcelo Marengo ("Nunca digas nunca", FM Cadena Sol, 89.5, sábados a las 20, producido por Gaby Salomone) se les ocurrió otra cosa. "Lo que iba a ser un programa de fanáticos de Ferro, pasó a ser un espacio de literatura, poesía, música y cultura -se sincera Esteban-. Buscamos darle poder a la gente a través del conocimiento. Aprendiendo juntos, por ejemplo, cómo es una ópera. Así como también ponemos a los Beatles, Tom Waits o Gieco, y leemos desde Tejada Gómez a Borges. Esto le permite, a la gente que no tiene guita, tener acceso a cosas que de otra manera las tendría vedadas".
(M.M.)-Es lamentable, pero en estos tiempos nosotros somos rebeldes. Si esto que hacemos es revolucionario... ¡Qué mal estamos! Porque en definitiva, lo nuestro es sólo usar el medio como lo que es. Vemos que en la radio se experimenta mucho con el formato, con la puteada y con el desacartonamiento. Ahora, si rascás un poquito, te das cuenta que eso es un fin en sí mismo. Los medios son para la frivolidad, la información y divertirse, sí. Pero también para transmitir cultura.
-Sin embargo, ustedes también tienen una estética "descontracturada".
(E.CH.)-Claro. Lo nuestro es parecido a la Rock & Pop. Pero programas como el de Pergolini ya se pasaron para el lado del "bardo". Igual Lalo Mir, que es un capo cayó en esa. Pero bueno, tienen que vender y a nosotros no nos importa demasiado eso. Nos dedicamos a lo nuestro.
-¿Es posible un programa como este en una radio comercial, en un horario central?
(M.M.)-Debería serlo. Tengo la teoría de que a los medios los manejan gente muy capaz y que todo es a propósito. Nos necesitan brutos para dominarnos.
-Teoría bien conspirativa.
(M.M.)-Totalmente. Conozco muchos dueños y personas que definen las políticas de medios. Son tipos que han estudiado y tienen masters en comunicación y saben mucho. No son los giles que están frente al micrófono. Sin embargo, contratan a esos.
-¿Y cuál la función de ustedes?
(M.M.)-Si tenemos el privilegio de tener aire, no lo podemos usar para "boludear". Repito, no nos importa nada.
-¿Cómo les va en lo comercial?
(M.M.)-No hemos hecho más que perder plata con el programa. Tenemos algunos auspicios, que llegaron solos, pero no sabemos venderlo.
-¿Y las editoriales, las discográficas?
(E.CH.)-También te condicionan. Yo no podría promocionar un libro de Paulo Cohecho (sic). Los libros de él, o los de Bucay valen veinticinco mangos. En cambio, el de Paco Urondo, cuesta seis. Lo compran por kilo.
(M.M.)-Es lo mismo que pasa con la música. Si el dueño de la radio se pelea con un músico, no suena más en esa frecuencia. Todos sabemos que es así. Mientras podamos mantener un márgen de libertad, lo haremos.
-¿Esto los encasilla en la marginalidad?
(E.CH.)-Sí. Pero uno se ubica ahí. A mí no me interesa el equilibrio. La gente que está en el margen me interesa más que la que escucha a Los Nocheros.
-Pueden mantener esa postura porque no dependen de eso para vivir.
(E.CH.)-Desde luego. Aunque no sólo por eso, hace falta compromiso.
-¿En ese contexto, "Nunca digas nunca"es una válvula de escape de su profesión de abogados?
(M.M.)-La guita que nos ahorramos en terapia no se puede creer.
(E.CH.)-Tendrías que vernos cuando terminamos el programa. Estamos tirados como si nos hubiesen pasado por encima cuarenta camiones con acoplado.
(M.M.)-Como ver una final del mundo desde la tribuna. No jugaste, pero quedás reventado igual.
(E.CH.)-Cómo será, que grabamos el programa y lo escuchamos después, porque cuando finaliza no tenemos ni idea de lo que dijimos.
(M.M.)-Aunque no nos reprochamos demasiado porque el clima debe ser el de una charla de amigos. Y no tenemos baches.
(E.CH.)-A mí, que hace años que estoy en el ambiente de la poesía, también me sirve para mostrarle mis obras a gente que no se atreve a venirme a ver a otros lugares que les meten miedo. Es bueno que se sepa que tengo otras inquietudes. Otra cara, que va más allá del código aeronáutico. Por eso me duele cuando le dedicás el programa a un amigo y no te escuchó. Porque es un laburo. Llevamos cuarenta CD a la radio, para pasar unos pocos.
-¿Hacen reportajes?
(E.CH.)-Pocos. Hemos sacado al aire a Eduardo Aute, Victor Hugo Morales, Dalmiro Sáenz, Ana María Campoy y hasta Pedemonti.
-¿A quiénes escuchan en radio?
(M.M.)-Más allá de si coincidís o no con su ideología, yo rescato como un capo del micrófono a Quique Pesoa. Es un fenómeno. Otro es Lalo.
(E.CH.)-La radio me ha desencantado un poco. Sobre todo la Rock & Pop, que era la que escuchaba. Hoy pongo Radio Clásica porque prefiero la música de fondo.
-¿Qué les parece Alejandro Dolina?
(M.M.)-¡Qué personaje! Tengo que reconocer que es mi compañero de todos lo veranos. Cada vez que voy a Uruguay lo escucho desde allá. Me parece muy bueno. Porque cuando empieza a hablar te parece que va a ser difícil de entender, por los temas que toca. Pero después te lo cuenta tan bien que cualquiera disfruta de la historia y la mitología. Claro, podría jugarse un poco más. Porque él ya es una marca registrada. Igual, lo respeto mucho.
(E.CH.)-Para mí mostró la hilacha cuando se hizo eso en la cara. Porque parece el "Fantasma de la Opera". La gente lo esperaba a la salida y se encontraba un monstruo. Ahora es dos veces monstruo y perdió el encanto del tipo feo, pero culto e inteligente. ¿Quién no se ratoneó con la voz de Betty Elizalde. Y ella sigue orgullosa con sus arrugas.

Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
Septiembre de 2003

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Gustavo. Ni me acordaba de esta nota, estábamos un poco locos, no? pero está bie, no me arrepiento. Tal vez por eso al poco tiempo nos dieron el pase libre y nos quedamos sin aire. Compartíamos grilla con pastores electrónicos, Juli Ricardo, Mauro Viale, Zulma Faiad, etc... era obvio que estábamos pishando fuera del tarro. Peor para el tarro. Pero lueg de un cuatrienio sab´´atico, por ahí volvemos. Me causa gracia viendo como muchos que nos preguntaban por qué leíamos a Gelman ahora que porquenotecallas lo premió, se llenan de orgullo porque es ar-gen-ti-no, como el loco Gatti. En fin, te cuento que Esteban está sacando su nuevo libro, "Marinero Bengalí", atenti que se viene la presentación. Volveremos y ... seguiremos siendo unos pocos. Pero Nunca Digas Nunca, eh? Un abrazo

Gustavo Masutti Llach dijo...

Gracias a vos por comentarla y ponerme al tanto porque les perdí la pista. Si querés (y tenés) mandame una foto de esa época para ilustrar la nota.
Y sí, éramos un poco locos.

Esteban dijo...

Tarde el tipo, como siempre. Te cuento que yo seguí haciendo y hago un programa en Radio Cultura FM 97.9 se llama Esta vez es Denserio y va los viernes a las 21 horas. Cuando quierss mandame un mail y si querés hacemos algo actual. Mi mail es estavezesdenserio@gmail.com
Abrazo
Esteban