miércoles, 1 de noviembre de 2000

Nelson Castro: "En la radio el periodismo termina siendo un ejercicio democrático"

En las oficinas del piso 17 del edificio del barrio de Belgrano todo invita a la distracción. Desde sus amplios ventanales se puede ver el Río de la Plata, la costa uruguaya, aviones que despegan y aterrizan, un codo de la pista del hipódromo de Palermo y, con un poco de buena voluntad, el Campo Argentino de Polo. Sin embargo, allí se produce uno de los programas de radio más serios y reflexivos que se pueden encontrar en el dial. La referencia es para "Puntos de vista" (La Red, AM 910, lunes a viernes de 6,00 a 9,00) comandado por Nelson Castro. "'Puntos de vista' cubre la información general y la realidad política desde lo que le pasa a la gente" -define-. "Por eso obliga a llevar a los responsables del poder a hablar de los problemas concretos de esa misma gente. Esa es la filosofía y con ese fin tenemos tres móviles en la calle. El oyente opina y fija la agenda".
-¿Cómo neurólogo, se anima a hacer un diagnóstico de la Argentina?
-Es complicado porque es un paciente lleno de posibilidades, con un físico espectacular y con todos los parámetros clínicos que le dan muy bien. Pero no arranca. Es algo único en el mundo. Tiene maltrato a sus intelectuales más valiosos, expulsor de gente y en él conviven el primero y el quinto mundo. Y el ciudadano no termina de tomar conciencia de su rol en la sociedad, cuida poco lo que tiene y le pide todo al gobernante. Tiene un problema de dirigencia fuerte y de falta de organización.
-¿Se acabó la luna de miel con el gobierno muy pronto, no?
-Sí. Hasta dentro la misma Alianza. Durante los primeros meses, cada vez que yo criticaba medidas, los oyentes reaccionaban y protestaban. Hoy no lo hacen tanto. Ya se escucha menos el "dénle tiempo". Había muchas expectativas puestas en la Alianza.
-¿Uno se da cuenta que defraudó, por ejemplo, cuando escucha a Carlos Menem decir: "...que no me vengan a hablar de corrupción"?
-Esa es una de las banderas que más rápido se esfumaron. El único detenido es Alderete y las investigaciones marchan muy lentas. Y con el escándalo del Senado, ¿quién se acuerda del menemismo? Eso es lamentable.
-¿Alfonsín es "el Chilavert" del gobierno porque no lo pueden poner "en caja"?
-Es Alfonsín. Como Menem es indomable. Esto le trae problemas en el marco de un gobierno de alianza, que no es vertical. Habla y daña al gobierno.
-¿Lo hace de impulsivo?
-No creo. Si lo hace a propósito es doblemente nocivo. Y si no se da cuenta, también es grave por la falta de responsabilidad.
-¿Qué pasa cuando a la gente se le dice que el país no va a crecer y hace un año le prometían otra cosa?
-Descoloca. Yo prefiero que digan la verdad. El presidente debe ser muy sincero en el momento de postularse. Es imperdonable que diga: "No sabíamos que era así". Eso es incompetencia declarada.
-¿Cuál es su opinión de Shakira y Antoñito?
-Los critiqué mucho. Más que nada como imagen. ¿De qué trabaja ese muchacho? Que sea un mantenido de la novia no me satisface tampoco. Los hijos de los presidentes tienen un rol. Porque tienen acceso a cosas y lugares por serlo. ¿Está bien que acepte favores? Así como critiqué furibundamente que desviaran el avión presidencial a New York para pasar a buscar al novio de Zulemita, me enoja que De la Rúa lleve a pasear a China a su hija y su yerno.
-Usted no habla con Menem desde el '91 y con De la Rua nunca lo hizo.
-Ni tienen intención de hacerlo. Los políticos cambian su actitud ante los medios cuando asumen. Evidentemente se sienten incómodos conmigo, como con otros colegas. Esto pasa en muchas partes del mundo. Pero "mal de muchos consuelo de tontos".
-¿Cómo se acomodan los medios a esta realidad?
-Empezaron a criticar un poco más. Igualmente la radio es tan interactiva con el oyente que uno está más expuesto. No se puede manipular la información.
-Aún en los multimedios.
-Por supuesto. Todos los colegas que están en la primera mañana (de 6,00 a 9,00) somos independientes.
-¿Los escucha?
-No puedo ni los grabo aunque me encantan los que compiten conmigo. Pero las producciones están informadas de lo que hacen todos. En el resto del día escucho un poco a Bravo-Leuco, Pergolini, Valmaggia, Eliaschev y Betty Elizalde.
-No me nombró a nadie de La Red.
-El de Gonzalo (Bonadeo) es un excelente programa.
-Se dijo que estaba incómodo por el target deportivo de la radio. ¿Renovó contrato?
-Sí, hicimos uso de la opción para el 2001. Igualmente, el target de la radio irá cambiando. Creo que va hacia una apertura mayor para crecer. Veremos cómo cambia, eso depende de las autoridades.
-De los mensajes de sus oyentes se desprende que no son "futboleros". ¿El suyo es un público nómade?
-Sí. Con nuestro paso a La Red inauguramos el "zapping" radial, algo que no pasaba. Es bueno porque te renueva. Me hace feliz que haya gente que me escucha y no piensa como yo. En la radio el periodismo termina siendo un ejercicio democrático. Así como criticás, te exponés a las criticas de tus oyentes.
-¿Terminó la gran movida de compra y ventas de medios?
-Me parece que por ahora sí. Pero va a haber alguna novedad más, me imagino. Porque está muy volátil el tema.
-¿Qué pasa si el medio en que usted trabaja lo compra alguien que no es de su agrado?
-En fin, eso me pasó en Del Plata con Eurnekian y muchos me criticaron porque me quedé. Los propietarios de los medios son los que están. Lo que me importa es mantener mi independencia. Yo hablé en contra de los aeropuertos en Del Plata y de la televisación de los partidos de la selección en la Red sin problemas. Eso es lo fundamental. Finalmente, para que un medio sea un negocio, debe escucharse, leerse o verse. Si ponés gente que no es creible te va a ir mal.
-¿Qué está leyendo?
-"Las puertas de fuego", una novela histórica sobre la antigua Grecia y una biografía de Orson Welles.
-¿Qué opina de lo que hizo con "La guerra de los mundos" (simuló un ataque de los marcianos por radio y provocó pánico en la población)?
-De eso se suele hablar mucho para destacar el poder de la radio pero no se marca la irresponsabilidad que tuvo. Hubo gente que se suicidó. Menem habló conmigo por última vez en 1991 después de un acto en cancha de Banfield. Y se enojó muchísimo por ese reportaje. A partir de entonces la gente me pedía que lo repita. Lo puse al aire en 1993 y los movileros que lo escucharon se fueron a Banfield. Un hecho menor, pero que marca una pauta de que se debe ser cuidadoso.

Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Noviembre de 2000