FICHA
Conducción: Daisy May Queen
Pop Radio FM 101.5
“Club Pop”
Lunes a viernes de 7 a 10.
“Básicamente se trata de noticias sobre música, discos, tecnología, chismología en general y algunos juegos con los oyentes. Para levantarse con buena onda”.
“High School Pop”
Lunes a viernes de 16 a 18.
“Está dirigido a los colegios secundarios. Vamos con un movil a una escuela e interactuamos con los chicos. A fin de mes pueden tener un recital exclusivo en el mismo colegio. Ya lo hicimos con Azafata, Ella es tan cargosa, Reik y Volador G, con una repercusión enorme”.
Es la indiscutible diosa de la información del pop en la Argentina, lo sabe y lo disfruta. Sin embargo, la música no es la única preocupación de Daisy May Queen. Por ejemplo:“No puede ser que haya una mezquita tan grande en Buenos Aires y no tengamos un templo hindú. Hay una minoría que no tiene dónde reunirse, aunque sea un altar chiquito en una esquina en el que se puedan dejar ofrendas, como se hace en India”, se queja, defendiendo su fe. Ya definitivamente instalada en FM Pop con dos programas, debe repartir su tiempo con “Lady Pop”, el envío que lleva adelante por C5N.
-En Pop Radio ajustaron el target.
-Sí, al principio apuntábamos a una audiencia más amplia. Hoy somos una radio para teenagers.
-¿Cómo les va?
-Mejor. Desde que hicimos el cambio, levantamos.
-¿Contra quién compiten?
-Disney. Las otras se volvieron muy “adult”.
-No aprenden de Europa, que saben que en los teenagers está el negocio.
-Acá no hay caso. Allá es lo primero que te enseñan cuando hablas de managment de una radio.
-¿Cómo estás de ánimo?
-Muy feliz porque llevo una vida de teenager (se ríe). Soltera, salgo los viernes a la noche, voy a bailar los sábados y vuelvo “volcada” a las siete de la mañana.
-¿Lo hiciste de adolescente?
-Era una chica muy ajustada a lo que me pedían mis padres. Si me decían a las siete, a esa hora cerraban con llave. Si no legaba a tiempo, tenía que esperar durmiendo en la puerta hasta las nueve y media, cuando mi mamá salía a baldear la vereda. Lo bueno de mi segunda adolescencia es que no le rindo cuentas a nadie.
-Y no te anquilosás.
-Exacto. Mucha curiosidad y cero prejuicios. Me aburren las rutinas.
Me gusta mucho más la búsqueda del adolescente que el conformismo del adulto. Los chicos están con el pensamiento abierto a todo. Otro que es como yo es Chiche (Gelblung).
-Ahora tenés mucho trabajo.
-Sí, pero en tareas que admiten cambiar cosas. Y soy auténtica, porque hay días que ni la radio ni nadie te puede exigir una sonrisa. Por más que mi meta sea levantarle la moral a la gente. No sólo a la mañana, sino en la vida.
-¿Cómo ves a los adolescentes?
-Menos prejuiciosos que hace veinte años, más abiertos, pero también más introspectivos.
-Desarrollaron una cultura “indoors”, de puertas adentro, ¿no?
-Sí. Toda la insatisfacción y frustración que compartías con tus amigos o la rebeldía que le demostrabas a tus viejos, sacándolo afuera, hoy lo meten para adentro
Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica Buenos Aires, Argentina
9 de Septiembre de 2007
domingo, 9 de septiembre de 2007
Daisy May Queen: Una perpetua búsqueda adolescente.
Jorge Dorio: “El sueño del pibe es salir en la tapa de Crónica.”
Comenzó en la gráfica pero se hizo notar en los medios electrónicos. En radio marcó época en los albores de la democracia con “Sueño de una noche de Belgrano” y participó de “La venganza será terrible”, junto a Dolina. Hoy conduce “La revuelta” (De la Ciudad, AM 1110, lunes a viernes de 16 a 18) y “Siempre es hoy” (Provincia, AM 1270, sábados de 10 a 13, un programa de investigación histórica).
“Dolina está preocupado por el qué dirán desde hace quinientos años, y lo estará en los próximos quinientos. Hace un cuestionamiento metafísico en el medio de un chiste. El suyo nunca fue un programa sólo de humor. Disfruté mucho trabajar con él”.

“No hablo de ‘carrera’ porque me sentiría un purasangre. No tengo nada de puro, y menos en la sangre”. Jorge Dorio monologa casi con la misma velocidad con la que consume un cigarrillo tras otro. Cada dos por tres interrumpe la charla para gastarle una broma a alguien que pasa y retoma su argumento donde lo había dejado, sin perder coherencia ni vértigo. Su presente es bueno, sin embargo, la referencia a su currículum parece inevitable: “En el año ’84, durante mi primer año en la radio gané un premio internacional y pasé de ser un energúmeno que no podía ni decir ni la hora, a jefe del informativo de radio Belgrano y después a gerente artístico”.
-Qué líos que armabas en aquella época.
-La verdad que sí. Aunque era un proyecto muy noble.
-Eso te dio prestigio.
-Absolutamente. El sueño del pibe es salir en la tapa de Crónica.
-Y lo lograste cuando terminaste preso con Oscar Castrogé.
-Claro. Estábamos al aire, y él con un comando tomaron la radio porque no les gustaba lo que decíamos de Malvinas. Fue gracioso, me dio chapa, pero era bravo también. Porque en abril de 1984 recién salíamos de la dictadura y me sonaba el teléfono a las tres, cuatro y cinco de la mañana. No era moco de pavo. Cuando venían las amenazas tragaba saliva y seguía para adelante deseando que no pasara nada.
-¿Hoy aguantarías de la misma manera?
-Sí, a pesar de que entonces era soltero y hoy tengo un hijo de quince años (y una relación maravillosa con él).
-Antes por inconsciencia, hoy por dignidad.
-Es así. La gente espera que al volverte padre seas más “careta” y, al revés, yo no quiero quedar mal parado delante de él.
-¿Cómo es su mirada?
-Me juzga con mucha precisión, con la dificultad que genera no caer en la emulación. Eligió no estudiar en el Colegio Nacional de Buenos Aires y no sé qué hará con su carrera.
-Durante cinco años acompañaste a Alejandro Dolina.
-Con gran placer, en una propuesta que no pasaba por lo informativo.
-¿Qué diferencias tiene con vos su programa?
-Su función social es muy parecida. Pero el Negro está preocupado por el qué dirán desde hace quinientos años, y lo estará en los próximos quinientos. Hace un cuestionamiento metafísico en el medio de un chiste. El suyo nunca fue un programa sólo de humor.
-¿Haber trabajado en el debate del Gran Hermano demuestra que no te importa el qué dirán?
-Cada vez que puedo lo aclaro: me juzgaron sin verme. Hablé ante auditorios de doscientos eruditos como en la universidad de Georgetown, no creo que me manche por haberlo hecho para dos millones de personas. Sin comer vidrio, uno puede colar cosas interesantes.
-¿Te gusta la radio argentina?
-Sí, bastante. Me costó encontrar en Estados Unidos (viví cuatro años en Washington) el nivel de algunos programas de acá.
-¿Cómo es “La revuelta”?
-En un programa de retorno me pareció alocado repetir las noticias que vienen desde la mañana. Y como el nombre condiciona al producto, es eso: regurgitar los temas del día y darles un sentido.
-¿Dónde ponés el foco?
-En aquello que no queda respondido nunca cuando la noticia se termina. El público de la tarde es de una categoría diferente.
-Tradicionalmente se lo considera el mismo de la mañana, que va y viene del trabajo.
-Por eso, si un tipo escuchó las tapas de los diarios cuando se levantó de la cama, va seguir con lo mismo a la tarde: con lo que se escribió un día antes. Eso hace que la gente escuche automáticamente, o que se pase a la FM para que le pongan un poco de música.
-¿Cómo lo resolvés?
-A la revulsión hay que buscarle un origen mítico. Por eso arranco el programa con una historia para hacerla desembocar en la realidad.
-¿Por ejemplo?
-El otro día arranqué con la telenovela “Montecristo”, de ahí pasé a la novela original de Alejandro Dumas, extraje sus líneas centrales, es decir la inequidad, la venganza, la recuperación de lo perdido y la cuestión del valor vida. De ahí se puede pasar a la tragedia en Medio Oriente o a cómo ven la enfermedad de Fidel en Miami, para terminar en los problemas del país. Hay que dotar de sentido lo que se escucha a diario. Los mitos ayudan bastante a relacionar a los grandes temas con los simples mortales y algunos semidioses.
-¿Entonces?
-En mis programas tengo que tratar de generar la sensación de inquietud que me genera la realidad. Más allá de la conocida manipulación de los medios, hay lugares de preocupación, explicación, participación y responsabilidad.
-Sé más preciso.
-¿Qué grado de comprensión tengo del Islam? ¿Cuánto participo cuando le digo “turco” a un vecino sin saber de dónde vino? ¿Qué me pasa si no cuestiono algo como lo de los superpoderes? ¿Y cuando voto indiscriminadamente?
-¿Cómo es tu público?
-Hinchapelotas en el mejor sentido de la palabra. Es inquisitorio, cuestionador, y los guachos buscan en las enciclopedias para refutarte. No puedo pisar en falso jamás porque me están contando las costillas. Para colmo, me baso en una espontaneidad que se parece a la desidia.
-Definí tu ideología.
-Es curioso, no tengo una filiación peronista, de hecho vengo de una familia muy “gorila” y me costó mucho entenderlo como una clave fundante en la estructura de la Patria. Y el mundo está convencido de que debo ser el “segundo trabajador”, más o menos.
-¿Te molesta?
-No. Uno debe ensuciarse las manos y no importarle tanto el cómo diablos te ven. Si creen que sos un tilingo o un “peronacho”, como dicen algunos de los oyentes. Tengo que sostener un discurso y un diálogo y tratar de que sean cada vez mejores.
Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
Setiembre de 2007
“Dolina está preocupado por el qué dirán desde hace quinientos años, y lo estará en los próximos quinientos. Hace un cuestionamiento metafísico en el medio de un chiste. El suyo nunca fue un programa sólo de humor. Disfruté mucho trabajar con él”.

“No hablo de ‘carrera’ porque me sentiría un purasangre. No tengo nada de puro, y menos en la sangre”. Jorge Dorio monologa casi con la misma velocidad con la que consume un cigarrillo tras otro. Cada dos por tres interrumpe la charla para gastarle una broma a alguien que pasa y retoma su argumento donde lo había dejado, sin perder coherencia ni vértigo. Su presente es bueno, sin embargo, la referencia a su currículum parece inevitable: “En el año ’84, durante mi primer año en la radio gané un premio internacional y pasé de ser un energúmeno que no podía ni decir ni la hora, a jefe del informativo de radio Belgrano y después a gerente artístico”.
-Qué líos que armabas en aquella época.
-La verdad que sí. Aunque era un proyecto muy noble.
-Eso te dio prestigio.
-Absolutamente. El sueño del pibe es salir en la tapa de Crónica.
-Y lo lograste cuando terminaste preso con Oscar Castrogé.
-Claro. Estábamos al aire, y él con un comando tomaron la radio porque no les gustaba lo que decíamos de Malvinas. Fue gracioso, me dio chapa, pero era bravo también. Porque en abril de 1984 recién salíamos de la dictadura y me sonaba el teléfono a las tres, cuatro y cinco de la mañana. No era moco de pavo. Cuando venían las amenazas tragaba saliva y seguía para adelante deseando que no pasara nada.
-¿Hoy aguantarías de la misma manera?
-Sí, a pesar de que entonces era soltero y hoy tengo un hijo de quince años (y una relación maravillosa con él).
-Antes por inconsciencia, hoy por dignidad.
-Es así. La gente espera que al volverte padre seas más “careta” y, al revés, yo no quiero quedar mal parado delante de él.
-¿Cómo es su mirada?
-Me juzga con mucha precisión, con la dificultad que genera no caer en la emulación. Eligió no estudiar en el Colegio Nacional de Buenos Aires y no sé qué hará con su carrera.
-Durante cinco años acompañaste a Alejandro Dolina.
-Con gran placer, en una propuesta que no pasaba por lo informativo.
-¿Qué diferencias tiene con vos su programa?
-Su función social es muy parecida. Pero el Negro está preocupado por el qué dirán desde hace quinientos años, y lo estará en los próximos quinientos. Hace un cuestionamiento metafísico en el medio de un chiste. El suyo nunca fue un programa sólo de humor.
-¿Haber trabajado en el debate del Gran Hermano demuestra que no te importa el qué dirán?
-Cada vez que puedo lo aclaro: me juzgaron sin verme. Hablé ante auditorios de doscientos eruditos como en la universidad de Georgetown, no creo que me manche por haberlo hecho para dos millones de personas. Sin comer vidrio, uno puede colar cosas interesantes.
-¿Te gusta la radio argentina?
-Sí, bastante. Me costó encontrar en Estados Unidos (viví cuatro años en Washington) el nivel de algunos programas de acá.
-¿Cómo es “La revuelta”?
-En un programa de retorno me pareció alocado repetir las noticias que vienen desde la mañana. Y como el nombre condiciona al producto, es eso: regurgitar los temas del día y darles un sentido.
-¿Dónde ponés el foco?
-En aquello que no queda respondido nunca cuando la noticia se termina. El público de la tarde es de una categoría diferente.
-Tradicionalmente se lo considera el mismo de la mañana, que va y viene del trabajo.
-Por eso, si un tipo escuchó las tapas de los diarios cuando se levantó de la cama, va seguir con lo mismo a la tarde: con lo que se escribió un día antes. Eso hace que la gente escuche automáticamente, o que se pase a la FM para que le pongan un poco de música.
-¿Cómo lo resolvés?
-A la revulsión hay que buscarle un origen mítico. Por eso arranco el programa con una historia para hacerla desembocar en la realidad.
-¿Por ejemplo?
-El otro día arranqué con la telenovela “Montecristo”, de ahí pasé a la novela original de Alejandro Dumas, extraje sus líneas centrales, es decir la inequidad, la venganza, la recuperación de lo perdido y la cuestión del valor vida. De ahí se puede pasar a la tragedia en Medio Oriente o a cómo ven la enfermedad de Fidel en Miami, para terminar en los problemas del país. Hay que dotar de sentido lo que se escucha a diario. Los mitos ayudan bastante a relacionar a los grandes temas con los simples mortales y algunos semidioses.
-¿Entonces?
-En mis programas tengo que tratar de generar la sensación de inquietud que me genera la realidad. Más allá de la conocida manipulación de los medios, hay lugares de preocupación, explicación, participación y responsabilidad.
-Sé más preciso.
-¿Qué grado de comprensión tengo del Islam? ¿Cuánto participo cuando le digo “turco” a un vecino sin saber de dónde vino? ¿Qué me pasa si no cuestiono algo como lo de los superpoderes? ¿Y cuando voto indiscriminadamente?
-¿Cómo es tu público?
-Hinchapelotas en el mejor sentido de la palabra. Es inquisitorio, cuestionador, y los guachos buscan en las enciclopedias para refutarte. No puedo pisar en falso jamás porque me están contando las costillas. Para colmo, me baso en una espontaneidad que se parece a la desidia.
-Definí tu ideología.
-Es curioso, no tengo una filiación peronista, de hecho vengo de una familia muy “gorila” y me costó mucho entenderlo como una clave fundante en la estructura de la Patria. Y el mundo está convencido de que debo ser el “segundo trabajador”, más o menos.
-¿Te molesta?
-No. Uno debe ensuciarse las manos y no importarle tanto el cómo diablos te ven. Si creen que sos un tilingo o un “peronacho”, como dicen algunos de los oyentes. Tengo que sostener un discurso y un diálogo y tratar de que sean cada vez mejores.
Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
Setiembre de 2007
domingo, 2 de septiembre de 2007
Julio Ricardo: “Victor Hugo es el Maradona del relato”
FICHA
“Futbol 550. El Equipo de Colonia”
Colonia, AM 550.
Domingos de 14:30 a 21:00
Relatos: Chango Torres.
Comentarios: Julio Ricardo (Imparcial), Mauro Viale (River), Atilio Stampone (Racing), Ernesto Cecci (Boca) y Julio Maharbiz (Independiente).
“En la transmisión de fútbol de los domingos la radio dispuso los relatos del Chango Torres y comentarios de simpatizantes caracterizados. El mío es objetivo y para el oyente es interesante el contraste entre la voz del hincha (representada por los comentaristas – fanáticos) y la del periodista imparcial”.
Se llama Julio López Batista, es maestro de escuela y fue interventor de ATC en 1990 durante menos de un año. Debutó cubriendo un partido de Sacachispas para “Noticias Gráficas” en 1957 y desde entonces, nunca dejó el periodismo. En la TV y la radio se hizo conocido como Julio Ricardo y con su buen decir, porte, inteligencia y caballerosidad se convirtió en un referente de los medios electrónicos. Sobre todo cuando rueda una pelota. “Tengo el corazón dividido con la tele, pero hice mucha radio, en todos lados –reconoce-. Estuve al lado de relatores extraordinarios, como Luis Elías Sojit, cuando era muy chico, de joven acompañé a José María Muñoz, y ya como periodista formado, junto a Victor Hugo Morales. Tres maneras diferentes de entender el relato. Las tres fantásticas”.
-¿Cómo definirías a los dos últimos?
-Muñoz era la emotividad. El tablón relatando un partido de fútbol. Victor Hugo es genial. Es Maradona. Para hablar de relato habría que dejarlo a él de lado para empezar a ver quién fue el mejor. Victor Hugo tiene una imaginación tan frondosa para meterse en el relato y hasta en el juego. A veces un jugador tiene dos opciones de pase y Victor Hugo se anticipa en la resolución. Si el futbolista lo contradice, seguro que es porque se equivocó y tomó la jugada incorrecta.
-¿Por qué estás en Colonia?
-La elegí por una razón objetiva. La propuesta me la hizo el director, Mario Kaminsky, cuando ni siquiera estaba buscando. Es una oferta seductora. Además, el espectro ideológico es interesante porque es muy amplio.
-Otra particularidad es que es binacional. No podés escaparle a los temas de Uruguay.
-Se hace una referencia bastante generosa al campeonato uruguayo, desde luego. Que gracias a la televisión por cable es más conocido por acá, aunque no tenga figuras extraordinarias. Por supuesto, el fútbol argentino es muy conocido del otro lado del Río de la Plata.
-¿Qué te parece la relación del deporte y los medios hoy?
-El fútbol es la gran pasión de los argentinos, parte de su religión (más allá de que existan otras cuestiones de mucha mayor trascendencia) y abarca a todos los estratos sociales. Pero hay una enorme porción de gente que no tiene cable y se queda sin poder disfrutarlo. Eso es un fraude. Como si la sociedad hubiera alentado el amor con el fútbol. Y este último, cuando llega el momento de concretarlo, pide plata.
Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
2 de Septiembre de 2007
“Futbol 550. El Equipo de Colonia”
Colonia, AM 550.
Domingos de 14:30 a 21:00
Relatos: Chango Torres.
Comentarios: Julio Ricardo (Imparcial), Mauro Viale (River), Atilio Stampone (Racing), Ernesto Cecci (Boca) y Julio Maharbiz (Independiente).
“En la transmisión de fútbol de los domingos la radio dispuso los relatos del Chango Torres y comentarios de simpatizantes caracterizados. El mío es objetivo y para el oyente es interesante el contraste entre la voz del hincha (representada por los comentaristas – fanáticos) y la del periodista imparcial”.
Se llama Julio López Batista, es maestro de escuela y fue interventor de ATC en 1990 durante menos de un año. Debutó cubriendo un partido de Sacachispas para “Noticias Gráficas” en 1957 y desde entonces, nunca dejó el periodismo. En la TV y la radio se hizo conocido como Julio Ricardo y con su buen decir, porte, inteligencia y caballerosidad se convirtió en un referente de los medios electrónicos. Sobre todo cuando rueda una pelota. “Tengo el corazón dividido con la tele, pero hice mucha radio, en todos lados –reconoce-. Estuve al lado de relatores extraordinarios, como Luis Elías Sojit, cuando era muy chico, de joven acompañé a José María Muñoz, y ya como periodista formado, junto a Victor Hugo Morales. Tres maneras diferentes de entender el relato. Las tres fantásticas”.
-¿Cómo definirías a los dos últimos?
-Muñoz era la emotividad. El tablón relatando un partido de fútbol. Victor Hugo es genial. Es Maradona. Para hablar de relato habría que dejarlo a él de lado para empezar a ver quién fue el mejor. Victor Hugo tiene una imaginación tan frondosa para meterse en el relato y hasta en el juego. A veces un jugador tiene dos opciones de pase y Victor Hugo se anticipa en la resolución. Si el futbolista lo contradice, seguro que es porque se equivocó y tomó la jugada incorrecta.
-¿Por qué estás en Colonia?
-La elegí por una razón objetiva. La propuesta me la hizo el director, Mario Kaminsky, cuando ni siquiera estaba buscando. Es una oferta seductora. Además, el espectro ideológico es interesante porque es muy amplio.
-Otra particularidad es que es binacional. No podés escaparle a los temas de Uruguay.
-Se hace una referencia bastante generosa al campeonato uruguayo, desde luego. Que gracias a la televisión por cable es más conocido por acá, aunque no tenga figuras extraordinarias. Por supuesto, el fútbol argentino es muy conocido del otro lado del Río de la Plata.
-¿Qué te parece la relación del deporte y los medios hoy?
-El fútbol es la gran pasión de los argentinos, parte de su religión (más allá de que existan otras cuestiones de mucha mayor trascendencia) y abarca a todos los estratos sociales. Pero hay una enorme porción de gente que no tiene cable y se queda sin poder disfrutarlo. Eso es un fraude. Como si la sociedad hubiera alentado el amor con el fútbol. Y este último, cuando llega el momento de concretarlo, pide plata.
Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
2 de Septiembre de 2007
domingo, 26 de agosto de 2007
Daniel San Luis: “Ningún espectáculo musical convoca como el folclore”

FICHA
“Fiesta gaucha” Conducción: Daniel San Luis. Nacional AM 870 Domingos, de 6 a 7. Radio Mi País AM 1170 Lunes a viernes, de 18 a 19. “Estamos en la huella de aquel programa de Miguel Franco. Yo fui productor de ese envío señero para la gente del tradicionalismo y los cantantes populares. Los festivales que organizaba llegaban a convocar 70 mil personas por día. Mucha de esa gente ahora me sigue a mí, que tomé la posta”.
Es un verdadero cruzado de las tradiciones gauchas. Lo exhibe con su vestimenta y lo sostiene desde hace veinte años en sus programas de radio y TV (está en Argentinísima Satelital y Solo Tango). Lejos del neón, los programas de Daniel San Luis pintan paisajes de folclore, payadores y cantores, jineteadas y museos.
-¿Encuentra folcloristas despiertos a las seis de la mañana de un domingo?
-Vinieron al piso muchas figuras importantes como Nelly Omar o Domingo Cura (fue su último reportaje). A algunos entrevistamos por teléfono, pero también los grabamos. Es cierto que en el programa de la tarde me resulta más fácil. Le hice reportajes a los más emblemáticos del folclore nacional.
-¿La difusión del género está un poco mejor que hace unos años, no?
-Sí, pero en lo que hace a representatividad, no hay ningún programa ni en radio ni televisión abierta. No doy nombres, pero los que están sólo hacen un buen negocio y juegan con la ilusión de los chicos o con el trabajo de los músicos. Me da pena.
-Tienen buen rating.
-Porque el género gusta. Fijate lo que atraen los festivales. Jesús María mete 50 mil personas por noche. ¿Qué recital de rock consigue eso? Ningún otro espectáculo musical convoca como el folclore,
-¿Incluís a la Folclórica, de Nacional en tu análisis?
-No, ahí dirige Marcelo Simón que es muy prestigioso. Pero tiene poca llegada, por ser FM. Apenas cincuenta kilómetros.
-¿Por qué no estás en esa grilla?
-Me lo ofreció Marcelo, pero el gaucho al que apunto el programa no escucha FM.
-¿A qué artistas de hoy disfrutás?
-“Pancho” Figueroa, Teresa Parodi, el Chango Nieto, Facundo Toro y varios más.
-¿Y de los nuevos?
-Abel Pintos tiene una personalidad bien definida. Soledad también.
-¿Te gustó el disco chill out de Jaime Torres?
-Sí, le salió muy bien esa fusión. Es un músico excelente al que aquí no se le da el valor que sí le dan en Europa. Lo mismo que pasó con Atahualpa, a quien no se lo toma en cuenta como el enorme pensador e intelectual que fue. Recién ahora se lo está descubriendo un poco.
-¿Por qué cada vez hay más baladas entre los folcloristas?
-Porque el público del folclore es muy especial. Entonces los productores proponen una baladita que le pueda entrar a toda la gente. Pero lo importante es que Soledad o Los Nocheros no perdieron la esencia folclórica.
Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
26 de agosto de 2007
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