viernes, 22 de septiembre de 2006

Luisa Delfino: “El colegio debería enseñar a escuchar”


Con su “Te escucho” ya se hizo un lugarcito en la historia de la radio. Hoy el envío va los sábados desde la medianoche hasta las 5 por Del Plata (AM 1030). Afirma que su programa ya no “tira pálidas” y que está tranquila y llena de proyectos. “Jamás estuve de mal humor o deprimida en la radio porque el micrófono me levanta el ánimo (...).Estoy encasillada pero eso no tiene nada de bueno o malo, es lo que me tocó”.


Desde su bonhomía, Luisa Delfino ya consiguió lo más difícil: meterse en el imaginario popular como esa amiga que está en los medios y a la que se le puede contar lo más oculto, aquello que no sabe ni la propia familia. Por eso no se queja de estar encasillada y, en cambio, se enorgullece de la vigencia de su programa: “’Te escucho’ arrancó el 11 de marzo de 1991 y la marca es mía, tanto para acá como para el resto del mundo –aclara-. La idea surgió de la sensación de que no nos enseñan a escuchar al otro. En general, durante una conversación, las dos personas están esperando que el otro termine de hablar para meter lo propio. El colegio debería enseñar a escuchar”.
-No es el mismo programa del ‘91.
-No, es más “arriba”. Después de la debacle del 2001 me dije que había que cambiar porque ya habíamos sufrido suficientes pálidas. Si aparece alguien con una encrucijada dramática, se lo derivamos a los psicólogos. Apuntamos más a la contención amorosa y tenemos secciones fijas.
-¿Cuáles? -En “Rutas argentinas”, hablan los camioneros; en “los que se fueron”, con los argentinos que viven fuera del país; y “me cansé de estar solo”, está abierta a gente de 18 a 80 años que busca compañía.
-¿Cómo funciona esta última?
-Le voy preguntando a los oyentes dónde nacieron, qué les gusta y cosas por el estilo. Así se arma una especie de ficha, pero de adentro, emocional. Al final les pregunto cuánto miden y qué es lo que descartan de plano en una pareja, para que no llame cualquiera.
-¿Qué es lo que menos soportan?
-La mentira. Los dos sexos. Los hombres, en segundo lugar, la asfixia.
-¿Y si se mete un psicópata?
-No es mi culpa. Vos salís al aire, te llaman diez chicas y la producción te pasa a vos los teléfonos o los e-mails de contacto de ellas. Es tu decisión conectarte o no.
-¿Cuántos de tus actuales oyentes son propios y cuántos de Del Plata?
-Estoy fascinada con eso. A la semana de empezado el programa les dije que aceptaba su decisión de aceptarme o no, de si me reciben con cariño o cambian de sintonía. La radio tiene a sus oyentes cautivos, y a ellos les pedí que me dijeran si les gustaba o no. Mandaron un montón de mensajes de bienvenida y me puse muy feliz.
-El público de Del Plata y Continental tiene fama de difícil.
-Lo son, porque son fieles. Pero les caí bien porque nadie dice eso al aire y yo sí. También estoy abierta a sus sugerencias. Como dice Zelmira, mi terapeuta, les pregunto qué les resuena.
-No me contestaste cuántos son tuyos.
-Porque no puedo saberlo. Sé que tengo más de las tres cuartas partes de los que me seguían en Continental. Más los que encontré en Del Plata, que no tengo ni idea de cuántos son porque recién me estoy haciendo amiga de ellos.
-Vos sos muy amorosa con tus oyentes ¿es un personaje?
-No, nunca lo fue.
-¿Y qué pasa cuando estás de mal humor o deprimida?
-Jamás me pasó en la radio porque el micrófono e levanta el ánimo. ¿Sabés que cuando hablo en un estudio estoy siempre sonriente? Y se nota que llega a destino.
-¿Estás encasillada?
-Sí. No tiene nada de bueno o malo, es lo que me tocó. Hice otras cosas. El año pasado metía columnas en el programa de Lanny Hanglin, pero no me pagaban. Tampoco quiero generar un proyecto propio porque estoy muy cómoda como columnista o partenaire.
-¿No te llaman porque creen que sos cara?
-Eso sí que me da risa. Que por lo menos pregunten.
-¿Tuviste ofertas para hacer TV en los últimos tiempos?
-No, no me llama nadie. Voy mucho de invitada, algo que me encanta porque significa que sigo vigente y no me genera obligaciones. Me encantaría hacer algo a la noche y un día por semana. El “Te escucho” u otra cosa.
-¿Te preocupa?
-No. Durante el 2001 no tenía trabajo y perdí todo. Eso fue positivo porque con Daniel nos juntamos mucho más como pareja. Y, como dicen los orientales aprendimos a “andar livianos”, a vivir sin tanto apego a lo material. No porque no me guste. Me encanta ir a un shopping y comprar, tengo mi costado frívolo. Pero aprendí a disfrutarlo desde otro lugar.
-¿Es decir?
-No doy por sentado nada. Tengo un programa de radio: lo agradezco. No sé por cuanto tiempo, hoy está.
-¿Por qué nunca cambiaste el look?
-Porque me siento identificada. En el 2001 me lo corté (no mucho) para cambiar y me quise morir. Cuando sea vieja tendré el pelo muy largo y me lo voy a atar en un rodete. Voy a estar muy cómoda.
-También publicaste un libro sobre las papeleras.
-Sí, “El río de los pájaros pintados versus papeleras” Es simple y muy didáctico. Habla el río Uruguay en primera persona y no ofende a los uruguayos , ni a la gente de Gualeguaychú, mi pueblo.

Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Cronica
Buenos Aires - Argentina
Septiembre de 2006

domingo, 3 de septiembre de 2006

Oscar “Cholo” Gómez Castañón: “Hay que limitarse al ‘último momento’ y divertir”


El conductor – periodista justifica la afirmación en que “la gente se agobia ante tantas noticias”. Durante mucho tiempo fue un referente de las mañanas de AM, sin embargo, ahora dice que se “enamoró de la tarde” desde que conduce “Día a Día” (La Red, AM 910, lunes a viernes de 14 a 16), programa que cumplió dos años al aire en ese horario. “Escucho La Red, Pergolini, Andy, y cuando el horario me lo permite, Fernando Peña. Como oyente busco compañía en mesas anárquicas en las que el diario no está presente. Hay que tener talento, coraje y apertura mental para laburar sin pauta”.


“Hace mucho que no voy a la radio con tanto placer como ahora. No seamos hipócritas, esto es muy lindo, pero también un laburo y debo reconocer que el marco de la Red ayuda. Porque hay otras emisoras en las que dirigen esos iluminados que quieren torcer discursos y manejar todo sin respetar a los conductores. Si ya te conocen y te contrataron por quien sos ¿para qué te quieren convertir en Chirolita? Y pasa seguido, eh”. Está eufórico el “Cholo” Gómez Castañón. Y habrá que creerle porque el patagónico no es de aquellos que arranca cada año con una declaración como esta. De hecho, no le tembló el pulso para irse de Continental, donde estaba afirmado, cuando se sintió incómodo. Continúa con su monólogo: “El programa anda muy bien, ya estamos afianzados. Le tenía miedo a la tarde pero ahora no la cambio por nada. Encima se dio un equipo horizontal con mucha química, con Federica Pais, Guillermo Pardini, Héctor Gallo y Micaela Grinza. Nos hicimos amigos y esa conexión se nota al aire. A veces siento que estamos haciendo FM”.
-¿Es a propósito? -Sí, porque con ese clima de libertad desacartonada seducís a un público más joven.
-¿Qué te gusta de la tarde? -Me enamoró. Porque podés tener charlas y notas largas, casi prohibidas a la mañana. A la gente le gusta escuchar los debates en tanto y en cuanto se sienta identificada con alguna postura de lo que escucha. En la radio tradicional no se podía tener un bache. Creo que hoy, al contrario, los oyentes se agobian si le estás tirando información sin parar. Prefieren fundirse en una mesa de café que los haga sentir parte.
-¿Cómo le iría a tu programa en otro horario? -Sería un gol en la segunda mañana. Claro, primero tenés que encontrar un programador que lo acepte, que entienda que hacer la tapa del diario todo el día es un embole.
-¿Qué se debe informar? -Aquellas cuestiones inexorables, ineludibles. La radio sigue llegando primero a la información, pero ya no es un dogma. De hecho, tanta información le está haciendo daño a la AM. En una época éramos los únicos, pero ahora la gente tiene demasiados medios para enterarse de lo que pasa. Hoy cualquier tipo por la calle está tan informado como un productor de radio.
-¿Entonces? -Quedate con el “último momento” y después divertí. La radio debe aggiornarse.
-¿Volverías a la mañana? -No sé, la mañana manda pero acá estoy muy cómodo. Vamos terceros, y voy entre dos naves, como son el programa de Niembro y el de Bilardo. Además, puedo trabajar de noche en otras cosas.
-Nelson Castro dice que acá se hace radio de autor. -Es así. Si en Argentina hacés una radio técnica como en otros países (“radio reloj” o temperatura, por ejemplo), vas al fracaso. Se sigue a Fulanito, o a Menganito y su equipo, pero con nombre y apellido.
-¿Qué lugar queda para el “hincha” de una emisora? Ese que clava la sintonía. -A priori, la gente dice que escucha tal o cual radio. Pero es porque tiene ahí a cinco tipos que le gustan. Si le sacás uno, no va a cambiar de sintonía. Se sigue a una emisora porque gustan sus autores. Claro, después hubo radios grandes que fueron vaciadas artísticamente. Las despersonalizaron.
-¿El negocio de un conductor es permanecer, entonces? -Siempre y cuando se sienta cómodo con el que viene antes y después. No hay que ir adonde vas a ser una isla.
-¿Cuáles son los semilleros de la radio?
-Todavía se reciben currículums. Es más raro que se acepten demos y se tome un programa entero, a menos que sea muy original y para un horario no central. Lo más lógico es que los que trabajan en escuelas de periodismo te recomienden algún alumno que promete. Estos institutos ayudaron a que los chicos que se acercan ya conozcan el código y no haya que enseñarles todo desde cero. Otra fuente son las mal llamadas “FM truchas”.
-¿Qué suman? -Esos chicos aportan aire fresco, te rejuvenecen. Nunca tenés que tratar de amoldarlos a lo tuyo, porque les sacarías lo mejor. Dejalos volar y apenas orientalos para que no se estrellen.
-¿Estás consumiendo radio? -Por lógica, sintonizo la emisora en la que estoy trabajando. Me da pertenencia y continuidad. Fuera de esta base, escucho partes de Andy, de Pergolini, y cuando el horario me lo permite, Fernando Peña.
-Nada de noticias. -Exacto. Busco compañía en mesas anárquicas en las que el diario no está presente. Quiero sorprenderme con el boludeo, porque me rompe mucho el “menú”. Hay que tener talento, coraje y apertura mental para laburar sin pauta.



Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica

Buenos Aires, Argentina
Septiembre de 2006

domingo, 27 de agosto de 2006

Víctor Hugo Morales: “Al fútbol lo estafan ante la indiferencia de la prensa.”

Pasada su polémica salida de Canal 7 (donde conducía “Desayuno”) hoy afirma que le alcanza con “Hablemos de fútbol” por ESPN y con los veinte años que lleva al frente de “Competencia” (Continental, AM 590, lunes a viernes de 19 a 21).

“No atiendo a la competencia. Leo pocos diarios, no escucho otras radios y le pido a mis compañeros que no me cuenten lo que dicen en otros programas.”.



Para pensar cada argumento se hunde en el respaldo y, mientras responde, juega. Modulando su voz, a la que Victor Hugo Morales domina como pocos, y liberando fragantes columnas de humo de su cigarro Cohiba, que en contraposición, vuelan rebeldes frente a su cara. “Después de tanto tiempo el entusiasmo a la hora de encarar el micrófono es el mismo de cualquiera que encara un trabajo que ama –asegura-. A veces me levanto con un poco de mufa, pero tenemos la suerte de realizar tareas muy vinculadas con lo artístico, lo creativo y ciertos valores humanos que nos importan”.
-¿Y el relato?
-Eso me regenera. Lo que me tiene desencantado es la parte crítica del periodismo de fútbol.
-¿Por qué?
-Porque se repiten perversidades y malicias. La corrupción sobrevuela el medio. Y el fútbol sufrió la mayor estafa que presencié en mi vida. Lo permitieron los dirigentes por incapacidad, negligencia o corrupción. Es un fraude colosal, que no tiene vuelta. Ahí están los clubes pidiendo un ciento por ciento de aumento en sus ingresos por TV, que es una manera de marcar cuánto te están afanando. ¿A quién se le ocurre pedir tanto, si no?
-¿Cómo te afecta?
-Me genera mucho dolor ver lo que pasa ante la indiferencia de la mayoría del periodismo, porque está supeditado a los intereses del medio que lo contrata, o por encandilamiento ante los protagonistas (nunca investigan, ni repreguntan ni van a fondo). Es nefasto.
-¿Bajaste la guardia?
-No, porque queda la inercia y la vocación ética. El impulso moral que nos lleva por la vida tomando partido y opinando ante lo que se nos presenta. Frente a un micrófono cumplo con mi responsabilidad.
-¿Atendés a la competencia?
-Jamás. No existe para mí. Leo pocos diarios, no escucho otras radios y le pido a mis compañeros que no me cuenten lo que dicen en otros programas. Me manejo con la información que generamos.
-Sin embargo, a partir de que Niembro se hizo fuerte al mediodía, “Competencia” viró hacia la opinión.
-Te diría que es muy poca la información que hay a toda hora. Imaginate a las siete de la tarde. Para poner una nota porque sí, sólo para tener una voz a la aire, prefiero escuchar a mis compañeros opinando, pensando, reflexionando. Los jugadores están hartos de hablar tanto, ya ni escuchan las preguntas. Se ponen el cassette porque responden todo el día cuestiones que encima pueden comprometerlos. Es verdad que nos volcamos a la opinión, pero coincidió con la etapa en que la infamia contra el fútbol, por parte de la TV y los dirigentes, se perpetró más que nunca. Esto dispara muchas opiniones, y hay varios en la mesa que somos pensantes. No sé si lo hacemos bien, pero pensamos.
-Una de las críticas que más se les escucha es a la superposición de partidos. Sin embargo, los cubren casi todos.
-Es natural. Es nuestro servicio a la gente. No porque haya muchos asesinatos vamos a dejar de dar noticias policiales.
-¿Pero no alimentan la saturación?
-No. Tomamos las cosas como son y cumplimos con nuestro trabajo. No puede ser de otra manera. Sería una incoherencia renunciar a algo. Por mi parte, me permito casi no relatar la Copa Sudamericana, que es una vergüenza. Fijate en el entusiasmo que hay en las canchas después de dos meses sin fútbol local.
-¿No le reconocés ningún mérito a Humberto Grondona, el presidente de AFA?
-Es tan fuerte el rechazo que me genera, por lo que me parece nocivo de su accionar, que no puedo. Porque no sólo es dañino para el mundo del fútbol sino también para la vida. Para la calidad humana a la que aspiro, para el tipo de hombre que sea un ejemplo desde los lugares dirigentes.
-¿Cómo explicas entonces el auge de popularidad del fútbol?
-Hay una dictadura de los medios y el maketing del fútbol es brutal en todo el mundo. Noto una baja de las expectativas de la gente y que las cubren a través del deporte. No sólo las sociedades de América Latina, sino también en el primer mundo. Estan tan alienados que encuentran su pertenencia únicamente cuando juega su equipo o su país. El auge no se puede explicar por el juego. Lo entiendo por el lado de un marketing que se hace fuerte en la debilidad de la preparación cultural de la gente. La juventud está tomada por el deporte, el teléfono celular, la computadora y la bebida temprana. En líneas generales no hay manera de escaparse de esto, porque a los jugadores te los meten por todos lados, y muchos pueden pensar que es algo trascendente para la vida. No es así, pero igual el fútbol, sociológicamente, se ha convertido en mucho más que la fiesta popular que permite escaparle a la depresión del domingo por la tarde. Es el rey de las actividades.
-¿Qué encontraste diferente en el Mundial?
-Disfruté mucho de la organización excelente. Lamento que cada vez haya menos periodistas en la cancha, pero esto es culpa de la FIFA, no de los alemanes. Había que ver a decenas de colegas colándose para ver los partidos de Argentina. A las radios nos daban sólo una entrada, que nos costaba 1400 dólares. Los comentaristas y todos los demás estaban como los adolescentes que entran de polizones a un baile.
-¿Esto era igual para todos?
-No necesariamente. Como el tema estaba en manos de TyC, por supuesto que para Radio Continental había siempre sólo una credencial.
-¿No hay modo de que te reconcilies con TyC?
-Nooo. De ninguna manera, ni se me ocurriría. Aunque no es un problema personal, a Avila le doy la mano en donde lo encuentro. Pero no por eso voy a dejar de decir lo que pienso.
-Lo pregunto porque ahí trabaja gente que respetás.
-No tiene nada que ver. A los periodistas de TyC los respeto, los comprendo, los justifico o los tolero. A veces me dan bronca. Después están los obsecuentes, que tienen hasta el alma alquilada, y los que hacen lo mejor que pueden, con las limitaciones lógicas de quien sabe dónde le aprieta el zapato. Nunca sacarán el tema de cuánto cobran los clubes por el fútbol, ni de la multiplicidad de torneos que perjudica el juego. Una cosa es la empresa y otra los periodistas. Aprecio a Fabbri, Pacini, aunque hago mal en dar nombres porque son como quince. La transmisión del mundial fue, en líneas generales, una vergüenza. Pero es culpa de la necesidad de transmitir 24 horas, con programas que no se sostienen ni media hora con la producción con que contaban.
-A propósito, tu salida de Canal 7 fue traumática. ¿Es verdad que te ofrecieron volver?
-Es cierto. Me llamaron del canal y me dijeron que podía hacer cualquier otra cosa que se me ocurriera, que no fuera “Desayuno”. Quisieron marcar que no había problemas conmigo. Es evidente que no había animosidad y trataron por todos los medios de generar un clima agradable.
-¿Todo bien, entonces?
-Bueno, a mi percepción no escapa que algo raro pasó después de mi postura ante la “plaza del sí” y las papeleras. Pero como lo que pienso es indefinido, prefiero no decir nada y manejarme con tranquilidad. Ellos entran a cubrir una tarea en el canal y quieren tener todo en un puño, como pasa en cualquier lado. Lo tomo en el contexto de mi vida.
-¿Es decir?
-En la televisión entrás y a los tres meses te echan de una patada. Yo estuve seis años: se terminó. No me hago el tonto, pero no quiero andar investigando.
-¿Qué tienen de cierto los rumores de un pase a otro canal?
-Poco, porque de los canales de aire sólo podría trabajar en Telefé (o Canal 7, con el tiempo), por diferentes motivos. Y no me hicieron ninguna oferta desde allí. Tampoco me estoy postulando, contesto tu pregunta. Además, ahora estoy disfrutando de la vida como loco.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica

Buenos Aires, Argentina
Agosto de 2006

miércoles, 23 de agosto de 2006

Daisy May Queen: “Muchos no saben que me mudé a la Pop”


Vive su mejor momento. El reconocimiento a su trayectoria llegó de la mano de la dirección general de la FM Pop, donde además conduce “Radio Ranking Pop”. Como si esto fuera poco, también es la cara de los “Especiales Pop”, por Canal 9, donde presenta a cantantes consagrados.
“Me cuesta más ser natural en ‘Especiales Pop’ que en la radio. Sonrío de más o pongo gestos que no son propios. A veces me sale el Iser de adentro y me quedo dura como muñeca de torta”



A pesar de que asegura que en la calle no la relacionan con su “nuevo” cuerpo y de que por su éxito se intentó clonar su estilo en decenas de locutoras, Daisy May Queen consigue mantener la identidad. Así, cualquiera que se tope con ella en “Radio Ranking Pop” (FM Pop, 101.5, lunes a viernes de 9 a 13) o en TV en los “Especiales Pop”, los domingos a las 21, la identificará sin dudas. Aunque tal vez se sorprenda al verla treinta y siete kilos más liviana, pero con la frescura y simpatía de siempre.
-Fue un reconocimiento que te pongan a dirigir una FM tan importante, ¿no?
(Duda, sorprendida) -Lo veo más como un desafío. Te agradezco la opinión pero no es lo que estoy acostumbrada a escuchar. Porque al estar expuesta al frente de un programa tan popular, nunca nadie me halagó. Algunos me consideraban frívola, seguramente porque no me escucharon en profundidad.
-Siempre que hablamos de radio exhibiste un background, que pocos conductores tienen, en lo que hace a tecnología y tendencias mundiales. No es un halago.
-Por ahora prefiero que el reconocimiento llegue con el tiempo porque me confunde pensar en esos términos. Sí, me encantó que me lo ofrecieran, me sedujo mucho la propuesta. Estoy como un estudiante que sale del secundario y entra a la universidad.
-¿Cómo lo llevás?
-Francamente, todavía estoy aprendiendo cómo se maneja una radio. Estoy en la etapa de ajustar la idea que traía en la cabeza, porque no todo suena puesto al aire como te lo imaginabas.
-¿Tus funciones son sólo artísticas?
-Nooo, también administrativas. Si hasta tengo que pasar las horas extras. Está bueno, no es la primera vez que lo hago.
-¿Cuál es el balance a los seis meses?
-Siento que recién empiezo. Cometí errores, claro.
-¿Cuáles?
-Lanzaba canciones muy rápido. Hay temas que requieren un tiempo de maduración y hay que esperarlos. No necesariamente hay que pasarlos en el momento en que salen. Como locutora me enojaba y no aceptaba que no me dejaran programar una canción nueva. Bueno, ahora lo entiendo. A veces hay que aguardar hasta que la gente las pida.
-Definí el target de la Pop.
-No quisiera tenerlo definido porque nos escucha gente de todas las edades, pero de hecho existe: menores de treinta y cinco años, de clase media.
-¿Cómo los trata el rating de Ibope?
-Al principio muy bien, después bajamos un poquito y ahora tratamos de estabilizarnos.
-¿Te preocupa más el tema que cuando eras locutora?
-No, al revés. Ahora tengo otros elementos que me ayudan a clarificar la cosa. Es una cuestión de tiempo, pero las señales son más que propicias.
-¿Quiénes son tus competidoras directas?
-La 100, Disney y 40 Principales. Es raro competir contra lo que era la Hit, casi como contra uno mismo. Ya me pasó esos años que me fui a radio Uno, cuando también ocupaba el mismo horario que dejé, y no le podía ganar a mi sombra.
-Bueno, pero ahora hubo afiches en la calle...
-Sí, pero no me reconocen porque bajé treinta y siete kilos. Los taxistas no me quieren creer que soy yo.
-Me llamó mucho la atención la reacción de los medios ante tu transformación. Que te digan: “Ahora estás linda”...
-A mí también me sorprendió. Significa que la sociedad ahora me acepta o que cubrí las expectativas de la gente, porque la belleza de una persona pasa por otro lado. Tampoco analizo retroactivamente, me siento bien ahora. Disfruto.
-¿Tenías alguna puerta cerrada?
-Ahora me doy cuenta de que sí. Pero nunca me rendí. Mi mayor satisfacción es que gorda conduje un programa de treinta puntos de rating (“Operación triunfo”). Ahí lo logré, aunque ya había empezado la dieta.
-Y hoy en “Especiales Pop” te seguís codeando con estrellas como Cristian Castro, Ricardo Montaner, Chayanne e hicimos a Robbie Williams, Arbol, Axel, Belanova, Fabiana Cantilo, Il Divo, y La Oreja de Van Gogh, entre otros.
-Sí. Quería que el programa de la tele tuviera el nombre de la radio incluido porque así me asociaban. Mucha gente todavía no sabe que me mudé de emisora. El programa tiene mucha producción porque se divide en tres: el concierto, la entrevista y el documental, que cuenta la historia del artista, donde se habla con la familia, sus compañeros de escuela y gente que tuvo que ver con su desarrollo, todo original.
-¿Qué debés modificar de tu lenguaje en televisión?
-Me cuesta mucho más ser natural en pantalla que en la radio. Me suelo descubrir sonriendo de más o poniendo un gesto que no es mío. Me sale el Iser de adentro y me quedo dura como muñeca de torta. Sobre todo cuando estoy presentando, porque en la entrevista estoy muy cómoda.
-¿Se soluciona con “horas de vuelo”?
-Eso espero. En comparación con otra gente no tengo casi ninguna.
-Contra lo que se piensa, ¿el vivo es más fácil?
-Así me dicen. Tengo amigos que se equivocan mucho cuando graban y en directo, nunca.
-¿Y la competencia?
-Dura. Arranqué contra “El último pasajero”, el programa de juegos de Dady Brieva y Mariana Fabbiani. Pero somos una opción diferente. Los artistas convocan, es obvio que no me miran a mí. Soy simplemente el cartero.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina

Agosto de 2006