domingo, 1 de abril de 2007

Eduardo Aliverti: “La técnica frente al micrófono es mamarrachesca...”


... aunque la Argentina no es de lo peor” opina el maestro. Conduce el ciclo de boleros “Dos gardenias” (Nacional, AM 870, domingos de 23 a 24), es la voz de la FM 2x4 y sigue al mando de Eter, su escuela de radio, que abrió sucursales en Paraná, Resistencia y Pinamar. Sin embargo, lo que distingue a Eduardo Aliverti es cuando le pone potencia ideológica y claridad artística a “Marca de Radio” (La Red, AM 910, sábados de 10 a 12).


“Cumplimos diez años, empezamos el 15 de marzo de 1997 en Rivadavia”, se ufana Eduardo Aliverti al hablar de “Marca de radio”. Y agrega, con su vozarrón inconfundible: “Esta temporada nos estamos dedicando con mucha fuerza a una cobertura política y social del interior del país. Lo priorizamos porque en los medios nacionales esos temas están casi desaparecidos. Un ejemplo clarísimo es el arreglo del conflicto docente en la provincia de Buenos Aires. Había ocho provincias que estaban en conflicto, pero cuando se solucionó el problema en La Plata, la cuestión desapareció de la agenda”.
-¿Esto tiene que ver con una estrategia de medios?
-El debate político está muy pobre. Casi desaparecieron los programas políticos de la TV abierta, aquellos de opinión fuerte, con una figura central. Quedaron algunos “testimonialistas”. Tampoco hay noticieros en términos tradicionales. Apenas quedan magazines de interés general en los que dedican un minuto a los docentes salteños en lucho y quince al “Gran Hermano”. Esto es inédito y ni hablar de las notas de color.
-Cambiaron hasta la estética.
-Sí. Desapareció el dar una noticia seca en televisión. Todas deben tener una cortina musical de fondo, debe ser dramatizada, un show. Por todo esto el interior quedó tan relegado. Hay provincias desaparecidas mediáticamente: Formosa, La Pampa, Corrientes, Chaco (salvo por sus inundaciones) y San Juan, entre otras. Como muchísimo, los medios nacionales le dedican un cinco por ciento de sus contenidos al interior del país.
-La técnica también cambió.
-La antitelevisión, que sería nunca mirar la cámara, está impuesta como ejemplo. Pero eso lo hace Tinelli, él lo inventó. Hay lugar para uno, no para cuarenta. Para llegar a ese punto, tenés que llegar a ser Tinelli. Por eso en Eter somos obsesivos con la parte técnica. Cada vez me preocupo más por enseñar bien cómo se escribe, porque el medio cada vez se calienta menos por eso.
-¿Por qué?
-Porque es la posibilidad del éxito. El que habla y escribe bien siempre tiene un plus.
-¿No se frustran los estudiantes que hacen las cosas bien y ven a otros con menos aptitudes copar el aire?
-Y, eso es jodido. En esto soy algo nostálgico. Si hoy hago un mapeo de los locutores de AM y lo comparo con el escenario en el que me formé yo (Radio Continental durante la dictadura) creo que casi ninguno de los actuales podría haber llegado al estándar de calidad para laburar entonces.
-¿Cómo se sale de eso?
-No se puede si no hay una exigencia de la sociedad. Hoy se pide más frivolidad que opiniones de peso. Eso es un estadio de humor social. No hay que ser sociólogo para notarlo. Lo escuchas en las opiniones y los mensajes.
-¿Por ejemplo?
-Salvo yo y algún otro, desaparecieron de las radios los tipos que hacían notas editoriales escritas per se. Por eso, a la hora de cuestionar a los medios primero tenés que pasar por la sociedad. La realidad se puede manipular pero no inventar.
-¿Si se lleva plata a una radio se puede hacer lo que se quiera?
-En la técnica sí, es mamarrachesca. Todavía no llegamos a ese punto, en términos de opinión periodística. Porque aunque lleves el dinero tenés que tener ojo para saber para quién estás trabajando. Si te falta eso, no te alcanza con la guita.
-¿Los medios no deberían ser un ejemplo, un modelo a copiar?
-Lo cierto es que ya no necesitás la excelencia para estar. Aunque el que hace las cosas bien, se destaca. Ni siquiera ganan más. Es que si un país lee cada vez menos, es difícil que pueda construir ideas al hablar. La organización intelectual parte de cómo escribís una idea. Y ni siquiera estoy hablando del chat. ¿Cuántas palabras manejan los pibes? No más de 800.
-¿Este es un fenómeno mundial?
-Sí. De hecho, Argentina no es la peor, ni mucho menos.
-¿Lo sentís en Eter, tu escuela de radio?
-Sí, de cada clase de veinte, me conformo con que de dos a cinco alumnos puedan trabajar en los medios. Las falencias exceden la duración de una carrera, por exigente que esta sea. Porque si sólo tratás de hablar bien en el estudio, estamos perdidos.
-¿De los nuevos programas te gusta alguno?
-No quiero caer en criticarlos habiendo escuchado poco, porque esa manera de actuar me molesta mucho. Me gusta el intento de magazine de Victor Hugo, aunque todavía está un poco empastado. Más allá del respeto que tengo por Magdalena, levantaron “Desayuno Continental”, que era el mejor programa de la primera mañana. En la madrugada me gusta lo de Mónica de Carvahlo y lo de Alejandro Apo es excelente. Y aunque me pese en lo ideológico, la Diez sigue siendo la mejor en términos de cómo funciona como unidad. Habrá que ver qué pasa con Hanglin y Dolina en una radio “popu”.
-¿Dady Brieva?
-Le quiero dar más tiempo. Está mejor rodeado que Lalo Mir, el año pasado. Mitre tiene el desafío de que un muchacho de barrio no se convierta en la fotocopia del Negro Oro.



Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires - Argentina
1 de abril de 2007