domingo, 27 de agosto de 2006

Víctor Hugo Morales: “Al fútbol lo estafan ante la indiferencia de la prensa.”

Pasada su polémica salida de Canal 7 (donde conducía “Desayuno”) hoy afirma que le alcanza con “Hablemos de fútbol” por ESPN y con los veinte años que lleva al frente de “Competencia” (Continental, AM 590, lunes a viernes de 19 a 21).

“No atiendo a la competencia. Leo pocos diarios, no escucho otras radios y le pido a mis compañeros que no me cuenten lo que dicen en otros programas.”.



Para pensar cada argumento se hunde en el respaldo y, mientras responde, juega. Modulando su voz, a la que Victor Hugo Morales domina como pocos, y liberando fragantes columnas de humo de su cigarro Cohiba, que en contraposición, vuelan rebeldes frente a su cara. “Después de tanto tiempo el entusiasmo a la hora de encarar el micrófono es el mismo de cualquiera que encara un trabajo que ama –asegura-. A veces me levanto con un poco de mufa, pero tenemos la suerte de realizar tareas muy vinculadas con lo artístico, lo creativo y ciertos valores humanos que nos importan”.
-¿Y el relato?
-Eso me regenera. Lo que me tiene desencantado es la parte crítica del periodismo de fútbol.
-¿Por qué?
-Porque se repiten perversidades y malicias. La corrupción sobrevuela el medio. Y el fútbol sufrió la mayor estafa que presencié en mi vida. Lo permitieron los dirigentes por incapacidad, negligencia o corrupción. Es un fraude colosal, que no tiene vuelta. Ahí están los clubes pidiendo un ciento por ciento de aumento en sus ingresos por TV, que es una manera de marcar cuánto te están afanando. ¿A quién se le ocurre pedir tanto, si no?
-¿Cómo te afecta?
-Me genera mucho dolor ver lo que pasa ante la indiferencia de la mayoría del periodismo, porque está supeditado a los intereses del medio que lo contrata, o por encandilamiento ante los protagonistas (nunca investigan, ni repreguntan ni van a fondo). Es nefasto.
-¿Bajaste la guardia?
-No, porque queda la inercia y la vocación ética. El impulso moral que nos lleva por la vida tomando partido y opinando ante lo que se nos presenta. Frente a un micrófono cumplo con mi responsabilidad.
-¿Atendés a la competencia?
-Jamás. No existe para mí. Leo pocos diarios, no escucho otras radios y le pido a mis compañeros que no me cuenten lo que dicen en otros programas. Me manejo con la información que generamos.
-Sin embargo, a partir de que Niembro se hizo fuerte al mediodía, “Competencia” viró hacia la opinión.
-Te diría que es muy poca la información que hay a toda hora. Imaginate a las siete de la tarde. Para poner una nota porque sí, sólo para tener una voz a la aire, prefiero escuchar a mis compañeros opinando, pensando, reflexionando. Los jugadores están hartos de hablar tanto, ya ni escuchan las preguntas. Se ponen el cassette porque responden todo el día cuestiones que encima pueden comprometerlos. Es verdad que nos volcamos a la opinión, pero coincidió con la etapa en que la infamia contra el fútbol, por parte de la TV y los dirigentes, se perpetró más que nunca. Esto dispara muchas opiniones, y hay varios en la mesa que somos pensantes. No sé si lo hacemos bien, pero pensamos.
-Una de las críticas que más se les escucha es a la superposición de partidos. Sin embargo, los cubren casi todos.
-Es natural. Es nuestro servicio a la gente. No porque haya muchos asesinatos vamos a dejar de dar noticias policiales.
-¿Pero no alimentan la saturación?
-No. Tomamos las cosas como son y cumplimos con nuestro trabajo. No puede ser de otra manera. Sería una incoherencia renunciar a algo. Por mi parte, me permito casi no relatar la Copa Sudamericana, que es una vergüenza. Fijate en el entusiasmo que hay en las canchas después de dos meses sin fútbol local.
-¿No le reconocés ningún mérito a Humberto Grondona, el presidente de AFA?
-Es tan fuerte el rechazo que me genera, por lo que me parece nocivo de su accionar, que no puedo. Porque no sólo es dañino para el mundo del fútbol sino también para la vida. Para la calidad humana a la que aspiro, para el tipo de hombre que sea un ejemplo desde los lugares dirigentes.
-¿Cómo explicas entonces el auge de popularidad del fútbol?
-Hay una dictadura de los medios y el maketing del fútbol es brutal en todo el mundo. Noto una baja de las expectativas de la gente y que las cubren a través del deporte. No sólo las sociedades de América Latina, sino también en el primer mundo. Estan tan alienados que encuentran su pertenencia únicamente cuando juega su equipo o su país. El auge no se puede explicar por el juego. Lo entiendo por el lado de un marketing que se hace fuerte en la debilidad de la preparación cultural de la gente. La juventud está tomada por el deporte, el teléfono celular, la computadora y la bebida temprana. En líneas generales no hay manera de escaparse de esto, porque a los jugadores te los meten por todos lados, y muchos pueden pensar que es algo trascendente para la vida. No es así, pero igual el fútbol, sociológicamente, se ha convertido en mucho más que la fiesta popular que permite escaparle a la depresión del domingo por la tarde. Es el rey de las actividades.
-¿Qué encontraste diferente en el Mundial?
-Disfruté mucho de la organización excelente. Lamento que cada vez haya menos periodistas en la cancha, pero esto es culpa de la FIFA, no de los alemanes. Había que ver a decenas de colegas colándose para ver los partidos de Argentina. A las radios nos daban sólo una entrada, que nos costaba 1400 dólares. Los comentaristas y todos los demás estaban como los adolescentes que entran de polizones a un baile.
-¿Esto era igual para todos?
-No necesariamente. Como el tema estaba en manos de TyC, por supuesto que para Radio Continental había siempre sólo una credencial.
-¿No hay modo de que te reconcilies con TyC?
-Nooo. De ninguna manera, ni se me ocurriría. Aunque no es un problema personal, a Avila le doy la mano en donde lo encuentro. Pero no por eso voy a dejar de decir lo que pienso.
-Lo pregunto porque ahí trabaja gente que respetás.
-No tiene nada que ver. A los periodistas de TyC los respeto, los comprendo, los justifico o los tolero. A veces me dan bronca. Después están los obsecuentes, que tienen hasta el alma alquilada, y los que hacen lo mejor que pueden, con las limitaciones lógicas de quien sabe dónde le aprieta el zapato. Nunca sacarán el tema de cuánto cobran los clubes por el fútbol, ni de la multiplicidad de torneos que perjudica el juego. Una cosa es la empresa y otra los periodistas. Aprecio a Fabbri, Pacini, aunque hago mal en dar nombres porque son como quince. La transmisión del mundial fue, en líneas generales, una vergüenza. Pero es culpa de la necesidad de transmitir 24 horas, con programas que no se sostienen ni media hora con la producción con que contaban.
-A propósito, tu salida de Canal 7 fue traumática. ¿Es verdad que te ofrecieron volver?
-Es cierto. Me llamaron del canal y me dijeron que podía hacer cualquier otra cosa que se me ocurriera, que no fuera “Desayuno”. Quisieron marcar que no había problemas conmigo. Es evidente que no había animosidad y trataron por todos los medios de generar un clima agradable.
-¿Todo bien, entonces?
-Bueno, a mi percepción no escapa que algo raro pasó después de mi postura ante la “plaza del sí” y las papeleras. Pero como lo que pienso es indefinido, prefiero no decir nada y manejarme con tranquilidad. Ellos entran a cubrir una tarea en el canal y quieren tener todo en un puño, como pasa en cualquier lado. Lo tomo en el contexto de mi vida.
-¿Es decir?
-En la televisión entrás y a los tres meses te echan de una patada. Yo estuve seis años: se terminó. No me hago el tonto, pero no quiero andar investigando.
-¿Qué tienen de cierto los rumores de un pase a otro canal?
-Poco, porque de los canales de aire sólo podría trabajar en Telefé (o Canal 7, con el tiempo), por diferentes motivos. Y no me hicieron ninguna oferta desde allí. Tampoco me estoy postulando, contesto tu pregunta. Además, ahora estoy disfrutando de la vida como loco.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica

Buenos Aires, Argentina
Agosto de 2006

miércoles, 23 de agosto de 2006

Daisy May Queen: “Muchos no saben que me mudé a la Pop”


Vive su mejor momento. El reconocimiento a su trayectoria llegó de la mano de la dirección general de la FM Pop, donde además conduce “Radio Ranking Pop”. Como si esto fuera poco, también es la cara de los “Especiales Pop”, por Canal 9, donde presenta a cantantes consagrados.
“Me cuesta más ser natural en ‘Especiales Pop’ que en la radio. Sonrío de más o pongo gestos que no son propios. A veces me sale el Iser de adentro y me quedo dura como muñeca de torta”



A pesar de que asegura que en la calle no la relacionan con su “nuevo” cuerpo y de que por su éxito se intentó clonar su estilo en decenas de locutoras, Daisy May Queen consigue mantener la identidad. Así, cualquiera que se tope con ella en “Radio Ranking Pop” (FM Pop, 101.5, lunes a viernes de 9 a 13) o en TV en los “Especiales Pop”, los domingos a las 21, la identificará sin dudas. Aunque tal vez se sorprenda al verla treinta y siete kilos más liviana, pero con la frescura y simpatía de siempre.
-Fue un reconocimiento que te pongan a dirigir una FM tan importante, ¿no?
(Duda, sorprendida) -Lo veo más como un desafío. Te agradezco la opinión pero no es lo que estoy acostumbrada a escuchar. Porque al estar expuesta al frente de un programa tan popular, nunca nadie me halagó. Algunos me consideraban frívola, seguramente porque no me escucharon en profundidad.
-Siempre que hablamos de radio exhibiste un background, que pocos conductores tienen, en lo que hace a tecnología y tendencias mundiales. No es un halago.
-Por ahora prefiero que el reconocimiento llegue con el tiempo porque me confunde pensar en esos términos. Sí, me encantó que me lo ofrecieran, me sedujo mucho la propuesta. Estoy como un estudiante que sale del secundario y entra a la universidad.
-¿Cómo lo llevás?
-Francamente, todavía estoy aprendiendo cómo se maneja una radio. Estoy en la etapa de ajustar la idea que traía en la cabeza, porque no todo suena puesto al aire como te lo imaginabas.
-¿Tus funciones son sólo artísticas?
-Nooo, también administrativas. Si hasta tengo que pasar las horas extras. Está bueno, no es la primera vez que lo hago.
-¿Cuál es el balance a los seis meses?
-Siento que recién empiezo. Cometí errores, claro.
-¿Cuáles?
-Lanzaba canciones muy rápido. Hay temas que requieren un tiempo de maduración y hay que esperarlos. No necesariamente hay que pasarlos en el momento en que salen. Como locutora me enojaba y no aceptaba que no me dejaran programar una canción nueva. Bueno, ahora lo entiendo. A veces hay que aguardar hasta que la gente las pida.
-Definí el target de la Pop.
-No quisiera tenerlo definido porque nos escucha gente de todas las edades, pero de hecho existe: menores de treinta y cinco años, de clase media.
-¿Cómo los trata el rating de Ibope?
-Al principio muy bien, después bajamos un poquito y ahora tratamos de estabilizarnos.
-¿Te preocupa más el tema que cuando eras locutora?
-No, al revés. Ahora tengo otros elementos que me ayudan a clarificar la cosa. Es una cuestión de tiempo, pero las señales son más que propicias.
-¿Quiénes son tus competidoras directas?
-La 100, Disney y 40 Principales. Es raro competir contra lo que era la Hit, casi como contra uno mismo. Ya me pasó esos años que me fui a radio Uno, cuando también ocupaba el mismo horario que dejé, y no le podía ganar a mi sombra.
-Bueno, pero ahora hubo afiches en la calle...
-Sí, pero no me reconocen porque bajé treinta y siete kilos. Los taxistas no me quieren creer que soy yo.
-Me llamó mucho la atención la reacción de los medios ante tu transformación. Que te digan: “Ahora estás linda”...
-A mí también me sorprendió. Significa que la sociedad ahora me acepta o que cubrí las expectativas de la gente, porque la belleza de una persona pasa por otro lado. Tampoco analizo retroactivamente, me siento bien ahora. Disfruto.
-¿Tenías alguna puerta cerrada?
-Ahora me doy cuenta de que sí. Pero nunca me rendí. Mi mayor satisfacción es que gorda conduje un programa de treinta puntos de rating (“Operación triunfo”). Ahí lo logré, aunque ya había empezado la dieta.
-Y hoy en “Especiales Pop” te seguís codeando con estrellas como Cristian Castro, Ricardo Montaner, Chayanne e hicimos a Robbie Williams, Arbol, Axel, Belanova, Fabiana Cantilo, Il Divo, y La Oreja de Van Gogh, entre otros.
-Sí. Quería que el programa de la tele tuviera el nombre de la radio incluido porque así me asociaban. Mucha gente todavía no sabe que me mudé de emisora. El programa tiene mucha producción porque se divide en tres: el concierto, la entrevista y el documental, que cuenta la historia del artista, donde se habla con la familia, sus compañeros de escuela y gente que tuvo que ver con su desarrollo, todo original.
-¿Qué debés modificar de tu lenguaje en televisión?
-Me cuesta mucho más ser natural en pantalla que en la radio. Me suelo descubrir sonriendo de más o poniendo un gesto que no es mío. Me sale el Iser de adentro y me quedo dura como muñeca de torta. Sobre todo cuando estoy presentando, porque en la entrevista estoy muy cómoda.
-¿Se soluciona con “horas de vuelo”?
-Eso espero. En comparación con otra gente no tengo casi ninguna.
-Contra lo que se piensa, ¿el vivo es más fácil?
-Así me dicen. Tengo amigos que se equivocan mucho cuando graban y en directo, nunca.
-¿Y la competencia?
-Dura. Arranqué contra “El último pasajero”, el programa de juegos de Dady Brieva y Mariana Fabbiani. Pero somos una opción diferente. Los artistas convocan, es obvio que no me miran a mí. Soy simplemente el cartero.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina

Agosto de 2006

domingo, 30 de julio de 2006

Rolando Hanglin: “La gente es mucho más culta que los periodistas”


Transcurre su año número veinte en Continental (AM 590) y ya es una marca registrada de esa emisora, en la que cada mañana conduce “RH Positivo” (lunes a viernes de 9 a 13) con su estilo amable y su humor zumbón. “Lo que puedan decir los ministros o los candidatos no tiene interés. En todo caso seremos siempre una opción porque (durante las elecciones) otras emisoras reflejarán políticos a toda hora”.


El hombre habla de sexo sin desenfado, nunca ocultó su vida privada y hasta es el nudista argentino más famoso. Si además se lo escucha en su programa, nadie se imaginaría que Rolando Hanglin es tímido. Sin embargo, pese a los incontables reportajes que dio en su vida, todavía se lo percibe un tanto retraído ante el grabador. Unico y personal, sigue firme con sus colaboradores de años: “Florencia (“Flopi” Ibañez) es el alma del programa, Sergio (Kanevsky) es actor, (José Luis Alvarez) Fermosel da el toque de categoría, Cecilia (Absatz) es la información femenina y cosmopolita, y Mario (Mactas) es genial”, define. Sobre el programa, explica: “Este año ‘RH...’ volvió a sus fuentes, es decir, desfila la gente común, que vive su vida. No los famosos, ni los políticos, ni los poderosos. En cuanto al estilo, combinamos lo humorístico con lo dramático: la adopción, la villa miseria, la crianza de los chicos, los conflictos familiares....”
-El año que viene hay elecciones presidenciales. ¿Vas a poder mantener este “periodismo humano”?
-Los políticos han expropiado el periodismo y la comunicación. No es su territorio, ellos deben hacer su labor no molestar en las radios, llamando para poder hablar. Trabajo para el pueblo, para asistirlos en sus necesidades y problemas. Lo que puedan decir los ministros o los candidatos no tiene interés. En todo caso seremos siempre una opción porque otras emisoras reflejarán políticos a toda hora.
-Héctor Larrea dijo que el periodismo político y editorializado está corriendo a los conductores de la mañana.
-En nuestro caso no es así. Este año Continental decidió que podamos volver a nuestro estilo clásico.
-¿Son una mosca blanca?
-No sé si tanto. El humor y la vida cotidiana son temas importantes para la mañana. No te digo que para las 7 AM, pero para nuestro horario sacar amas de casa y tacheros es acertado.
-Tampoco subestimás al público, no dudás en hacer chistes o comentarios intelectuales.
-Es que la gente es mucho más educada que los periodistas. Tiene más cultura, más mundo, más noción y más información. Yo los trato como iguales. Me puedo equivocar u opinar algo en lo que no coinciden, pero no hay problemas porque estamos entre amigos.
-¿No sería deseable que los que están frente al micrófono hablen mejor que los que escuchan?
-Sí, claro. No quiero enseñarle nada a nadie, hay que expresarse con sencillez y corrección. Pero para eso hay que saber decir. El otro día, en veinte minutos de un partido de fútbol, escuché “hacer galardón” en vez de “hacer alarde”, “tomar un dik” por “un drink” y “el busquet” por “bouquet”, entre otras. Todo en la misma transmisión, y ni hablar de los apellidos de esos pobres alemanes. Salvo Victor Hugo, los demás pronuncian como se les ocurre. No es cuestión de docencia sino de respeto.
-¿Es verdad que el oyente de Continental tiene un nivel cultural un poco superior a la media?
-Sí, lo pude comprobar. Es gente de clase media, con buen humor y educación. Te obliga a ser preciso porque si no, enseguida te rebaten. Cuando decís una barrabasada por tocar de oído, llaman y te corrigen. Los conductores de esta emisora tratamos de ser serios y responsables y no improvisar “al cuete”.
-¿Cómo se resiste a la tentación de opinar de todo?
-A veces puede costar porque requiere disciplina, pro no hay que hablar de lo que no se sabe. Es el abc del periodismo: hablá de lo que sabés y de lo que ignorás, preguntá. Continental es una radio hecha por gente normal, que no intenta enseñar nada a nadie. Dialogamos de igual a igual.
-¿Se puede hacer arte en radio?
-Sí. Ante todo, me defino como artista. Malo, pero artista al fin. Parecido a un artesano, tal vez. Trabajo como un actor.
-¿Por qué trabajaste tan poco con tu hermana Virginia? Ella dice que tu estilo es para brillar solo.
-Es lo mismo que me pasa con Mario y otra gente con la que tengo afinidad. Puedo estar un ratito “rebotando” con ellos, pero a la larga, necesito mi espacio. En la medida en que puedo, lo desarrollo. Con ella hicimos algo en la tele, pero no duró mucho. En realidad no es una muy buena idea.
-¿Renunciaste a la televisión?
-No, ella prescindió de mi. Tengo una oportunidad de vez en cuando, pero hasta el momento nunca encontré la horma de mi zapato ahí.
-Hace unos años decías que estabas gestionando llevar a la tele el segmento “El gato y el zorro”, que hacés con Mactas. No pasó nada.
-Hay conversaciones y franeleos miles. Sería genial hacerlo por TV, pero nos tienen que dejar a nosotros. Soy el patrón de esa idea, Mario es la estrella invitada y Flopi es fundamental. No me lo cambien porque ya está inventado. Todos quieren ser creativos pero no acepto intervenciones. Por otro lado, en ese medio está el problema de que hay muchas reuniones. A cada rato. No voy más a esas reuniones de ejecutivos. Antes que eso, me bajo porque son espantosas y la mejor manera de no crear nada. Ellos necesitan hablar, pero yo laburo de eso todo el día. Paso.

Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires - Argentina
Julio de 2006

Julio Lagos: “¡Dejen que la gente tenga su opinión!”


“Hay demasiadas editoriales”, postula este periodista que debutó en el medio en 1961 y se afirmó como un clásico de la comunicación. Sin embargo, a los sesenta y uno, se mantiene inquieto y sigue marcando caminos en lo que hace a ampliar los límites de la difusión y de la temática de la radiofonía.
“El futuro de la radio está en el teléfono celular (quién iba a pensar que sacaría fotos y hoy es común). No volverá el tiempo en que la gente se reunía frente al receptor ‘capillita’. (...) Al contrario de lo que se cree y se dice, la tecnología humaniza”.





El hombre despliega un histrionismo poco común en un estudio de radio. Su micrófono portátil le otorga libertad de movimiento y Julio Lagos la aprovecha al máximo. Gesticula, camina alrededor de la mesa de trabajo, pincha papeles en la pared, chatea con sus oyentes en vivo, y le hace gestos al operador. Mientras tanto (y sobre todo) lleva adelante su programa “Radiolagos” (lunes a viernes de 6 a 9), con cabecera en FM Identidad 92.1 y “levantado” por una cadena de más de veinte repetidoras que abarca casi todo el país. Su equipo lo componen el operador Marcelo Arese, la locutora Graciela Raffa, el productor Maximiliano Feijóo, el movilero Juan Pablo Martinelli, el coordinador Agustín Lagos (su hijo), el cronista Adrián Salonia y el musicalizador Quique Matavoz. “Tratamos de dar la temperatura y el color de cada ciudad, -asegura- y que haya reportajes vinculados a las necesidades de esos mismos lugares. El objetivo es no hacer un programa porteño y paternalista, ser locales en todas partes. La cadena es una pompa de jabón, un acuerdo de voluntades que dura de 6 a 9. Nadie paga un peso. No sólo no tengo nada firmado con las repetidoras sino que ni les conozco la cara a sus dueños”.
-¿Por qué una cadena?
-Para tener la mayor cantidad de audiencia posible. Aunque no se mide el rating en todo el país, los mensajes de los oyentes indican que se escucha en todo el país.
-¿Y la publicidad?
-Tienen un espacio reservado para su propia tanda (no vemos ni una moneda de eso) pero deben poner al aire la nuestra.

Más allá de su estilo, Lagos se distingue por ser un pionero en las nuevas tecnologías aplicadas a la radio. Así, fue el primero en transmitir por Internet en el país, y se adelantó a poner una página web donde se puede escuchar en vivo el programa y descargarlo para i-pod. “En el `97 me invitaron a una presentación de una empresa proveedora de Internet, cuando todavía no había tocado nunca una computadora –recuerda-. Cuando me enteré de que se podían transmitir sonidos, enseguida pensé en que podía ser un soporte para la radio. Saber que me permitiría traspasar el límite de lo geográfico y lo temporal me produjo un quiebre”.
-¿Cómo se plantea un programa que se escucha tanto en el exterior, a partir de esta tecnología?
-Con mucha gimnasia. En su mayoría, esa gente tiene familiares acá. Ellos saltean trece mil kilómetros con un clic. Se sienten en casa porque saben que ellos me escuchan en Londres y su mamá, al mismo tiempo, en Santos Lugares. Se dio un caso de un accidente en Capital, y se enteró antes la hija en Madrid, que la madre, que vivía en Buenos Aires. Otra vez, estaba transmitiendo en Madrid desde la calle, para Buenos Aires. Viene una chica por la calle y me abrazó. Me estaba escuchando y cuando dije por dónde andaba, me salió a buscar. Esas cosas pasan todo el tiempo.
-¿Qué quieren escuchar los “extranjeros”?
-Todo. Les encantan hasta las propagandas, por su sonido. Te piden que les pases el sonido del tránsito. Cualquiera tiene mejor información que yo, pero la radio te brinda otra cosa. Al contrario de lo que se cree y se dice, la tecnología humaniza. No es fría, todo lo contrario. Personaliza.
-¿La radio de hoy y del futuro más que dar noticias debe pelear contra el exceso de información?
-No sé. Me parece que está para acompañar. Informar es delicado, relativo y difícil. Hay tantas razones para desconfiar de una noticia.... Lo que me planteo es estar al lado del público de una manera alegre y agradable. La radio es mi infancia, mi barrio, mis viejos, mis ilusiones, por eso no me preocupan esas cuestiones. ¿Cómo sé si no desinformo con mi subjetividad? No pretendo dar “claves para entender lo que pasa”. ¿Quién sos, Dios, para explicar todo? Apenas quiero ser buen cronista, le rajo a la editorial porque prosperó mucho. Hoy el periodismo emite certificados de conducta. A mí me enseñaron a hacer crónicas, no a meter una editorial hasta en el pronóstico del clima. ¡Dejen que la gente tenga su opinión!.
-¿Entonces?
-Me parece que el futuro de la radio está en el teléfono celular (quién iba a pensar que sacaría fotos y hoy es común). No volverá el tiempo en que la gente se reunía frente al receptor “capillita”. ¿Querés algo más extraordinario que ser escuchado por la computadora? El aparato es otro, pero el espíritu es de radio. Mañana, será otra cosa. Hay una democratización de los medios.
-Ese proceso llegó también a la emisión. ¿No se deja calidad de mensaje y de forma por el camino?
-La responsabilidad es del emisor, siempre. Nosotros tenemos que ser un poquito mejores en eso que la media, porque para millones es el único escaloncito al que pueden acceder. A veces, la primera y única herramienta de superación cultural. Pero el de la democratización es un riesgo que vale la pena correr siempre, ¿no?

Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires - Argentina
Julio de 2006