domingo, 18 de junio de 2006

Mario Mazzone: “Me gustaría trascender como periodista”

Sin renegar de la popularidad que le otorgó el programa de Jorge Guinzburg, asegura que no está del todo cómodo con la manera en que le llegó. Teme que las constantes bromas le hagan perder credibilidad porque cimentó su carrera con un perfil serio. Con todo, reconoce que su verdadera personalidad, “desacartonada”, aflora en FM.
“Cinco minutos de televisión te cambian la carrera. Oscar González Oro deambulaba por las trasnoches, llegó a la Diez y levantó. Pero cuando apareció en la tele estalló su fama. Te guste o no, es así”.


“Da la sensación de que estoy más tiempo en el aire de lo que sucede en verdad, porque este año largué la radio de la mañana”, advierte el periodista Mario Mazzone con su voz grave y modulada. Ahora se puede escucharlo las mañanas de los domingos por Blue con su “Mirá vos”, (FM 100.7, de 8 a 10), y verlo de lunes a viernes de 9.30 a 13 en “Mañanas Informales” por el 13, luego pasa al cable hasta las 14 en TN y de 21 a 22 en “Informe Central”, por la misma señal. “A menos que tenga que reemplazar a un compañero a la tarde, puedo darme el gusto de vivir un poco y disfrutar de mi familia. Claro que me gustaría tener un programa propio, ya propuse uno de entrevistas”, se sincera. Y agrega sobre “Mirá vos”: “Lo hacemos con Camilo Sánchez Ordoñez, el chico de ‘El Sello’ (por TyC) y Alejandra Cardozo. Nos va muy bien, tranquilos, teniendo en cuenta el horario. Hacemos algunas notas, pero sobre todo pensando en que estoy levantando a la gente a esa hora en un fin de semana. Me divierto muchísimo y puedo decir que en la radio soy ciento por ciento yo”.
-Alguna vez declaraste que “un año de TV equivalen a cinco de radio”.
-Es así, lo sigo pensando.
-¿A qué te referías?
-Empecé en el ’86 en FM Horizonte, y al año siguiente me incorporé a “Teledos Informa”. Cuando se lo sacaron a Héctor Ricardo García volví a ser cronista hasta que en 1993 pasé al cable. En trece años me convertí en “...qué hacés TN”. Y hoy, en menos de dos años de televisión abierta, ya por la calle me dicen “como andás Mario”. La exposición es muy diferente. Con todo, en la radio estaba muy contento porque Horizonte era una emisora líder, me seguía mucho público y me reconocían. Ahora me estoy acostumbrando a la exposición.
-¿Entonces si no estás en la TV no existís?
-Sí, pero la gente no te conoce. Aunque también te puede venir la contra, el boomerang.
-¿De qué manera?
-La radio es mágica. Y la gente se hace una idea fantasiosa de vos. Cuando te ven en la tele dicen “¡¿y este era Mario Mazzone?!”. Se te puede venir para atrás y a partir de ese momento no le gustás más a nadie en ningún lado. Ni en TV ni en radio. No quiero dar nombres, pero de algunos que se pasaron a la pantalla, el público dijo “¿Con esto me ratoneaba?”. Claro, en general se da al revés: excelentes profesionales que hacen una extensa carrera en la radio y cinco minutos de televisión les cambian la vida.
-¿Por ejemplo?
-Oscar González Oro. El tipo deambulaba por las trasnoches, llegó a la Diez y levantó. Pero cuando apareció en la tele estalló su fama. Te guste o no, es así.
-Sin embargo, cada vez es menos común que en una emisora líder no se conozca la cara de los que están frente al micrófono.
-Es cierto, y es un gran error.
-¿Por qué?
-Porque piensan que el exitoso de la televisión lo será también en la radio. No siempre es así. También pasó lo mismo al revés y hay gente más dúctil que se mueve bien en los dos medios. Depende además del apoyo que te dé tu empresa.
-¿Cuál es mejor escuela?
-Me parece que la radio. Es mágica, maravillosa y descriptiva.
-¿La escuchás?
-Sí, mucho. Soy fanático del zapping. A la tarde me enganché con Matías Martin, me divierte. A la mañana voy de Magdalena a Longobardi, pasando por las FM.
-¿Por quiénes?
-Ari Paluch, pero me pone muy nervioso, me acelera demasiado. Un poco de Pettinatto. Cuando podía escuchaba a Lalo en Mitre. La radio es una compañía.
-¿Estás en un pico de popularidad?
-Puede ser, sí.
-¿En lo profesional también?
(Piensa)-No sé. Tal vez me hubiera gustado trascender un poco más como periodista que por el programa de Guinzburg. Sí es bueno que la gente me vea un poco más humano, porque soy así: serio pero no solemne. Igual, no creo haber perdido credibilidad.
-Ese formato de “Mañanas Informales” te obliga a opinar de todo y sin red.
-Eso me encanta. Al vivir en el mundo de la información, más o menos tenés opinión formada sobre un montón de cosas. Aunque a veces, algunos planteos que se dan, te dejan descolocado. De pronto Jorge (Guinzburg), Ernestina (Pais) u (Osvaldo) Bazán tienen más gimnasia para la polémica.
-¿Entonces?
-Estoy en el filo con lo de las bromas. Porque si entro en todas, más allá de si me gusta o no, se me va la credibilidad al diablo. No me engancho por una cuestión de perfil, pero también porque ellos no tienen límites, se van de mambo. Eso me provoca mucho stress. Entonces se generó eso de que hay que hacer reír al serio, que soy yo.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Cronica
Buenos Aires - Argentina
Junio de 2006

domingo, 11 de junio de 2006

Los Macocos: “Optamos por no reírnos de las noticias”

La “banda de teatro” (como se autodefinen) buscaba ampliar sus horizontes aunque todavía se mostraban un tanto recelosos con la televisión. Entonces apareció Radio De la Ciudad (AM 1110) y les ofreció un espacio. Aceptaron el desafío y hoy hacen reír con “Expreso Macocos” los domingos a las 23.
“Como humoristas nos gustan Gillespi y Barragán. Este año no están, pero eran buenos “Los Fernandez”, de Rottemberg, también por Mitre. Los imitadores y el delirio de Mex Urtizberea me llenan un poco menos. Y Fernando Peña es inigualable”.



Los Macocos tienen la flema de quien está muy seguro de lo que hace. Es decir, a pesar de que llevan más de veinte años ininterrumpidos de éxito en el teatro de humor, Javier Rama (director), Marcelo Xicarts, Gabriel Wolf, Martín Salazar y Daniel Casablanca (estos dos últimos, ausentes con aviso) no caen en el patetismo de querer hacerse los graciosos. Saben que la sonrisa y la carcajada hay que buscarlas, cultivarlas. Como lo hacen sobre el escenario o en “Expreso Macocos”, por radio De la Ciudad. “El programa está planteado como un ciento por ciento de humor (Gabriel Wolf). Y, como en el teatro, no nos metemos con la realidad ni parodiamos personajes actuales”.
-Casi nadie intenta ese tipo de humor en este medio. ¿Es más fácil satirizar con el diario?
(GW)-No escucho radio.
(Marcelo Xicarts)-Yo sí, y puede ser que sea como decís. Lo cierto es que nuestra propuesta tiene que ver con lo que siempre hicimos. Estamos contentos con lo que sale. Optamos por no reírnos de las noticias.
-¿Consumen radio?
(MX)-Me gusta mucho la AM. Escuchar fútbol un domingo a la tarde en una radio vieja, es maravilloso.
(Javier Rama)-Lo cierto es que si de a poco vas dejando de lado las FM hasta que clavás una AM, es porque pasaste los cuarenta.
-Ustedes trabajan con en el cuerpo y lo visual. ¿Cómo se adaptan a la radio?
(JR)-Desde luego, hubo que hacer una traducción del lenguaje, y nos basamos más en las voces y el guión, como es lógico.
(MX)-Una diferencia fundamental es que está Javier, que habitualmente no aparece en escena y acá interactúa a la par nuestro.
-¿Salen en vivo?
(GW)-Sí, con la excepción de los separadores y la artística. También ponemos música que tiene que ver con el tema del día.
-¿Improvisan, usan guión o pauta?
(MX)-Un setenta por ciento está guionado.
(JR)-Al principio nos demandaba mucho laburo. Ahora la estamos pasando mejor.
(GW)-Ya están delineados los personajes, eso aporta dinámica y se puede pautar un poco más.
-Enrique Pinti me dijo que él no se dedica a la TV porque se le acabarían las ideas en dos meses. ¿No les pasa lo mismo a ustedes? ¿El formato propio de la radio no los obliga a preparar el equivalente a un espectáculo por semana?
(MX)-Sí, pero trabajamos sobre personajes que van rotando.
(JR)-Hay una mecánica para todo y la estamos encontrando. Ya no tardamos catorce meses en preparar un espectáculo teatral, lo tenemos listo en menos de ocho.
(GW)-Y, en ese sentido, la radio nos sirve como laboratorio interno al aire.
(JR)-Hay una serie de condiciones que fomentan ese punto de vista: que sale los domingos por la noche, que vamos por AM, y por De la Ciudad, que tampoco está favorecida con una buena antena. Todo eso hace que no sea un programa masivo o de alta exposición.
(GW)-Con todo, no repetimos material nunca.
-¿Qué humoristas de radio les gustan?
(MX)- Gillespi y Barragán (de Mitre).
(JR)- Este año no están, pero eran buenos “Los Fernandez”, de Rottemberg, también por Mitre.
(MX)-Los imitadores y el delirio de Mex Urtizberea me llenan un poco menos.
(JR)-Coincido, lo de Gillespi y Barragán está más trabajado.
(GW)-Fernando Peña es inigualable.
(JR)-Es una catedral.
(MX)-Sí, lo suyo es único.
-¿Y de otros ámbitos?
(JR)-Pepe Biondi, Los Tres Chiflados, el Gordo y el Flaco, Monty Pyton.
(MX)-A algunos nos gusta mucho Mister Beam, los Kids in the Hall y los uruguayos (Frade, Almada, Redondo y Espalter).
-Casi todos ellos hacen humor muy visual. Ahora no pueden ni siquiera gesticular frente al micrófono.
(JR)-No te confundas, si no te movés, no sale. Me imagino que Peña se debe retorcer todo en el estudio, aunque nadie lo vea.
(MX)-Los que le ponen las voces a los dibujitos animados se contorsionan para sacar un tono más agudo, Pelusa Suero hacía lo mismo, y nosotros también.
(GW)-Carlitos Balá empezó en la radio y hacía sus personajes disfrazado, porque si no, no podía caracterizarse. Eso me llamó mucho la atención, pero tiene su lógica. Por eso no creo que tenga muchos personajes aparte de los que le conocemos. Porque los tenía incorporados.
-¿Adapataron el lenguaje de acuerdo con el target de esta emisora?
(MX)-Tratamos de que lo nuestro le guste a la mayor cantidad de gente posible, pero el filtro es que nos tiene que convencer a nosotros primero.
-Eso está muy bien para un individuo. Ustedes son un equipo y hay que consensuar...
(JR)-Hace un par de horas estábamos en terapia de grupo.
(MX)-Aprendimos a transar entre nosotros y no es tan difícil porque nos gusta lo que hacemos.
(GW)-Es trabajoso y complicado, pero de a poco fuimos desarrollando un criterio común. En veinte años mejoramos esto de trabajar juntos.
-¿Hasta cuándo tienen contrato?
(JR)-Técnicamente se renueva cada tres meses, pero si no pasa nada raro seguiremos hasta fin de año. Y ojalá que nos renueven para el año que viene.
-Tuvieron la suerte de que nos se les superponen partidos del mundial en su horario.
(MX)-No hay problemas, esto es radio. Si a veces tenemos puesto “Fútbol de Primera” mientras hacemos el programa...



Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica

Buenos Aires, Argentina
Junio de 2006




domingo, 28 de mayo de 2006

Juan Alberto Mateyko: “Le demostraré a mis hijos que estoy igual o mejor que antes”

El conductor define a “La Movida” (Rivadavia, AM 630, lunes a viernes de 13 a 17) como un espacio para el humor y la música “sin que la noticia invada demasiado, porque para eso hay otros programas”. Consecuente con una manera de comunicar, el “Muñeco” sigue vigente y va por más. “Para mí, aggiornarse es abrir el juego y convivir con diferentes gustos musicales. Pero no significa hacer el ridículo. Sé que en mi historia están el Puma (Rodríguez), Julio (Iglesias) y Luis Miguel”.

Son muy pocos los que pueden decir que son un icono. Pero no hay dudas de que Juan Alberto Mateyko es uno de ellos. Su estilo, su voz potente, el estilo musical que impuso, su vestuario, su cordialidad, la fidelidad –ida y vuelta- con sus amigos artistas y el público... todo forma un cóctel único que redunda en más de treinta y cinco años de vigencia en los medios. La actualidad lo encuentra en su querida Radio Rivadavia y a la expectativa de volver a la pantalla chica. “Estoy relanzando mi carrera, ampliando mis horizontes musicales –confiesa-. Me parece que es necesario aggiornarse de vez en cuando. Esto no significa vestir el último grito de la moda sino también escuchar, ver, y hacer zapping de radio. Volví a comienzos de 2005 con toda la confianza de Luis Cetrá (dueño de Rivadavia), pero siempre se generan dudas cuando desaparecés por tres años. La gente no me regala nada pero yo no regalo nada tampoco. Por eso vengo a la radio a remar desde temprano con mis productores”. -¿Por qué creés que necesitás reinventarte? -Por mi familia. Mi mujer (Naanim), mi hija de dieciséis (Rosa María) y mi hijo de ocho (Juán Bautista). Además de ser un desafío personal, les quiero demostrar a ellos que papá está igual o mejor que antes. No es un planteo analítico, es simple. Por más que ellos a veces escuchen otra radio.
-¿Qué escuchan?
-A Rosa María le gusta Airbag, por ejemplo. Y al grupo lo tuve en el estudio y cantando en la Rural, junto a Axel, Marcela Morelo, Luciano Pereyra, Facundo Sarabia y el Chaqueño Palavecino entre otros. Fueron programas muy especiales con shows muy calientes.
-¿No corrés el riesgo de perder tu target?
-No, porque ahora es más amplio y universal. Además de los que te nombré, por el estudio pasaron también Adrián Otero y Miranda! Eso es para mí aggiornarse: abrir el juego y convivir con diferentes gustos musicales. Pero no significa hacer el ridículo. Sé que en mi historia están el Puma (Rodríguez), Julio (Iglesias) y Luis Miguel.
-Como en tus principios. Después te especializaste en la música latina. ¿Por qué?
-Eso me pasó porque empecé a viajar. Y convivía con esos artistas: Con Yuri, Juan Gabriel, el Puma y Chayanne, que tenía dieciséis años, entre tantos otros. Hacía programas en Miami para acá y para Estados Unidos.
-¿Cómo definirías “La Movida”?
-Trata de identificarse a partir del ritmo y de que la gente disfrute de un divertimento musical y humorístico, en donde la noticia no invada demasiado. Que no haya prolongados reportajes a personajes de la política o la economía porque para eso hay otros programas y tengo cubiertos al deporte y a la información con “La Oral deportiva” y “El Rotativo del Aire”. Cuando empecé, fui contemporáneo y compañero de grandes como Cacho Fontana, Héctor Larrea, Hugo Guerrero Martinheitz y Edgardo Suárez, por nombrar algunos. Aquello era noticias y música. Cuando apareció la FM no dejaron de programar canciones.
-No los mide Ibope, ¿cómo monitoreás a la audiencia?
-Gracias a la tecnología SMS, de los teléfonos celulares, la gente puede participar en sorteos por entradas a espectáculos, discos y electrodomésticos. Eso es un gancho fabuloso (aunque no le demos excesivo protagonismo en la artística, apenas al principio del programa, en el medio y al final). Y además, nos da la pauta de cuántos, quiénes y cómo son nuestros oyentes.
-¿Cómo son?
-Tengo un público fiel al que no quiero defraudar. Sin embargo, quiero incorporar nuevos oyentes.
-Los artistas siempre te responden el llamado.
-Sí, creo que uno más que virtudes tiene condiciones. Hace unos días me enteré que había muerto la madre de Montaner y lo llamé al celular para saludarlo. Nada más, con el corazón. A él lo gratificó tanto que continuó la charla y me dijo que en esos momentos se daba cuenta de quién lo quería de verdad y quién lo usaba. Cuando mi hija tuvo el accidente, los llamados de apoyo me gratificaban porque estaba débil.
-¿Qué pasa con la televisión? ¿Vas a volver?
-Hay una charla muy avanzada, pero hay que esperar que pase el Mundial, porque opaca todo. De acuerdo a cómo le vaya a Argentina tenés opciones A, B, C y D.
-¿Dónde sería?
-En Córdoba y para toda América Latina.



Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica

Buenos Aires, Argentina
Mayo de 2006




sábado, 20 de mayo de 2006

Roberto Gonzalez Rivero “Riverito”: “Me va bien pero resigné mis otras inquietudes”

A los 75 es el locutor más antiguo en funciones, activo desde los 15, tiene 3 trabajos y casi 60 años de carrera. Con “La Danza de la Fortuna”, en el ’68, inventó un estilo y aún lo lleva adelante con solvencia en la AM 990 (Splendid), de 14 a 15 y de 21 a 21,30 en la semana; y de 17,30 a 18,30, y de 21 a 22 los sábados. 10 puntos para el “Rey de los Números”: “Riverito”.
“Soy un poco ingrato, lo reconozco, porque esto aunque no es muy intelectual, me brindó difusión y estabilidad en una profesión tan competitiva. (...) Se hace muy jodido cambiar de imagen. A menos que se trate de algo no muy trascendente. Terminás no siendo creíble”.



Recorre los pasillos del austero departamento de Palermo en el que funciona su productora y se detiene en las fotos que visten las paredes. Las mudas imágenes del pasado reflejan pasadas glorias y afectos inmortales. Entre ellos, un lugar de privilegio es para Juan Carlos Altavista, el eterno “Minguito”. “Pensar que estuvo prohibido seis años por tonterías –recuerda-. Me dieron un mes para que lo eduque al aire y después nos echaron”. En la charla, no obstante, Roberto González Rivero había comenzado con la evocación de Juan Carlos Chiappe: “Corría 1947 y él era el actor de un radioteatro muy exitoso en radio Del Pueblo. Estaba haciendo mis primeras armas, lo presentaba y me agradecía: ‘¡Gracias Riverito!’. El apodo se impuso y hoy lo agradezco. Porque a un hombre grande no se lo llama por el diminutivo. Eso me debe sacar al menos diez años de edad”.
-¿Le preocupa?
-No por mí, que tengo la vida resuelta. Pero veo que piden menores de treinta y cinco para cualquier trabajo. Alguna vez le sugerí a un diputado amigo que sancionaran la misma ley que en Brasil, donde se impide discriminar por edad, porque es lo mismo que poner un aviso en el que se diga “judíos, pelados o negros, abstenerse”. No me dieron bola, claro.
-¿Le gusta la radio de hoy?
-Sí, escucho Splendid y a Rolando Hanglin. Pero hoy está rara, llena de “conductores”. ¿Qué es eso? Conozco a los locutores, animadores, artistas y actores.
-Es el animador que no estudió.
-Ah, ya veo. Yo empecé a trabajar cuatro años antes de que se fundara el Iser (en 1951). Me destaqué porque en aquella época casi nadie improvisaba, todos se ceñían a los libretos, salvo algunos grandes como Juan Carlos Torry, Iván Casero o Iván Casadó.
-¿Cómo surge la idea de “La Danza de la Fortuna?
-En el ’61 me casé con mi actual mujer y nos fuimos de luna de miel a Rio de Janeiro. La gente escuchaba muy atenta una radio portátil, y cuando pregunté, me contestaron que era el discurso de asunción del presidente Janio Quadros. Al otro día se repitió la situación con la misma avidez ante la radio y cuando quise saber si repetían el discurso me dijeron que no, que era el “Jogo do Bicho”. El equivalente a nuestra lotería, y como en Argentina, la quiniela era clandestina. Supuse que acá estaría prohibido pero no, entonces hablé con el gerente comercial de Radio Del Pueblo, compré los espacios y empezaron a salir los flashes con los resultados de la lotería, ya con el nombre “La danza de la fortuna”. La audiencia estalló porque mucha gente compraba billetes y jugaba en la clandestina. Y hasta ese momento sólo se podía enterar por el diario del día siguiente.
-No tuvo competencia.
-Prácticamente nunca.
-¿Cuándo empieza con los cantitos?
-Hace más o menos veinticinco años. Surgió después de unas vacaciones, cuando me resultaba tedioso volver a leer números. Soy un poco ingrato, lo reconozco, porque esto aunque no es muy intelectual, me brindó difusión y estabilidad en una profesión muy competitiva. Más allá del reconocimiento de ser el locutor de la Lotería Nacional. Como sea, pasar los números es espantoso por lo monótono, y decidí ponerles un poco de música. Empecé con el “oooocho”, seguí con el “tgres”, el “uuuno” y el último fue el “s-s-séis”, así, titubeando. A los chicos les encanta y hasta alguna vez me tentaron para conducir una audición infantil.
-¿Qué pasó?
-Se murió el productor y nadie recogió el guante.
-¿Tiene “cara de número”?
-Para la gente, sí. La mayoría me felicita, aunque no falta alguno que de atrás te grita “¡Boludo!”.
-A pesar de que tiene otros intereses intelectuales.
-Pero esas inquietudes ya me las comí. Me resigné hace tiempo. Una vez me comentó Victor Hugo Morales algo que puede aplicarse a él, aunque con su talento pudo sacar la cabeza. Dijo: “Vos podés ser el tipo que más sabe de música clásica en la Argentina, pero si vas a anunciar a un artista en el Colón, por más que seas locutor y entiendas de eso más que ninguno, te van a decir ‘que este salame vaya a cantar los números’”. Si estás identificado con esto, se hace muy jodido cambiar de imagen. A menos que se trate de algo no muy trascendente. Terminás no siendo creíble. Victor Hugo sabe un montón de música clásica pero para muchos es el “tatatata”.


Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica

Buenos Aires, Argentina
Mayo de 2006